La gran
mayoría de los 120 mil guatemaltecos que
padecen hoy del síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
desconocen su condición y carecen de
asistencia médica, informaron responsables
del programa de lucha contra ese mal.
En la
actualidad sólo seis mil personas están bajo
tratamiento, por un lado, debido a la falta
de recursos para comprar las medicinas, y
por el otro, porque muchos enfermos no han
sido registrados, aseguró Mariel Castro, del
programa nacional del SIDA.
Reconoció
la funcionaria que no se puede atender a
todos los necesitados y apenas unos 100
pacientes nuevos se incluyen cada mes, lo
cual resulta insuficiente para la demanda.
Además, el
hecho de que la mayor parte de infectados
ignoren su estado dificulta la labor para
frenar el avance de la epidemia.
En
Guatemala no se realizan campañas para
impulsar a la población a hacerse de forma
voluntaria la prueba para detectar el virus
de la inmunodeficiencia humana (VIH).
"Esperamos
hacerlo a partir del año próximo, pero ahora
no tiene objeto si no tenemos la capacidad
de dar seguimiento clínico a la gente cuyo
resultado fuera positivo", dijo Castro.
Por su
parte Cristina Calderón, de la Fundación
Preventiva del SIDA Fernando Iturbide, acusó
al Estado de incumplir su responsabilidad
frente a la población enferma al no asignar
más fondos para enfrentar la situación.
"Los
médicos tienen que decidir entre varios
enfermos a quién darán tratamiento para
prolongar su vida y a quien no", aseguró
Calderón.
En la
actualidad, el 0,9 por ciento de la
población guatemalteca está infectada con el
VIH y de, superarse el uno por ciento, se
pasará de una epidemia concentrada a una
generalizada.
Patricia
Rivera, del Programa Conjunto de la ONU
sobre el SIDA, consideró la falta de
programas de prevención como la principal
debilidad en la lucha contra ese flagelo en
Guatemala.