Texto
y fotos | Mónica Oblitas
La
batalla contra el VIH/sida no es
solamente para frenar el virus, sino
una lucha en contra de ideas,
tabúes, discriminación y estigma
| Los periodistas tienen un
rol determinante para frenar todo
aquello que opaca la verdadera
realidad y mantener bien informados
tanto al público como a los
encargados de las políticas públicas
El
papel de los medios de comunicación
es fundamental a la hora de
encontrar respuestas al VIH/sida,
para aproximarse a su realidad,
reducir la expansión y su impacto
social. Los periodistas pueden ser
determinantes para avanzar o
retroceder. Pero, siendo que la
enfermedad está relacionada en la
mayoría de los casos con la
sexualidad, puede producir juicios
de valor equivocados. Al estar
erróneamente identificada con
ciertos grupos llamados “de riesgo”,
tiende a crear una indiferencia
mezclada con la ignorancia, que
pueden ser peligrosas hasta para el
periodista mismo. Desde que en 1981
la prensa estadounidense publicara
la primera noticia acerca del
VIH/sida, se han desarrollado varias
formas de abordar el tema, algunas
más exitosas que otras, pero ninguna
desapercibida.
Que
el VIH/sida haya sido considerado (y
en algunos contextos lo siga siendo)
como una ‘plaga’ o un castigo
‘divino’, como una enfermedad propia
de trabajadoras sexuales o de la
comunidad homosexual, es
responsabilidad en gran parte de los
medios de comunicación, al menos así
se lo entendió en la Décimo Sexta
Conferencia Internacional sobre el
Sida, organizada el mes pasado en
Canadá.
El estigma
La
información acerca del VIH/sida, a
partir del primer caso descubierto
en EEUU en 1981, ha sido
determinante para cómo ha
reaccionado el público y cómo ha
entendido la enfermedad. La noticia,
publicada en The New York Times,
estaba referida al aumento de
neumonía en los hombres homosexuales
y tuvo repercusión en el mundo
entero. A partir de ello se
relacionó al VIH/sida con la
comunidad homosexual y para la
mayoría éste fue el único grupo de
riesgo, hasta 1985 cuando se
demostró que la infección podía
contraerse en forma heterosexual.
Claro que se implicó a las
trabajadoras sexuales, aunque en
muchos casos no a sus clientes. Así,
el estigma siguió creciendo. Hoy por
hoy, los casos de niños que nacen
con VIH/sida o de mujeres infectadas
por sus parejas estables, que muchas
veces tienen también sexo con
hombres, siguen aumentando. Con este
crecimiento también ha cambiado la
percepción de la enfermedad, en
muchos casos para bien y para mal.
En
Brasil, por ejemplo, el papel de los
medios de comunicación fue
determinante para lograr que la
terapia antirretroviral tenga acceso
gratuito y universal. Esto ha
beneficiado a países como Bolivia,
que atiende a una parte de las
personas que viven con VIH/sida con
medicamentos brasileños de donación.
Pero también persisten medios que
continúan estigmatizando y
discriminando al explotar la noticia
y prevaleciendo la espectacularidad
a la información, hasta utilizando
términos que incluyen claros juicios
de valor.
¿Qué pasa en Bolivia?
A
mediados de 2005, la Asamblea
General de las Naciones Unidas
concluyó que el estigma y la
discriminación son obstáculos
importantes a la hora de informar
acerca del VIH/sida en América
Latina. Entendemos como estigma al
descrédito atribuido arbitrariamente
a quien posee cierta cualidad.
La
guía para la cobertura de este tema,
realizada por la Fundación Huésped
en Argentina, señala que “en
Bolivia, donde el subregistro de
casos de VIH/sida es cercano al 90%,
el VIH sigue siendo muy
estigmatizado y cada nuevo caso se
convierte en noticia. Esto provoca
que muchas personas prefieran no
realizarse los exámenes o no recibir
el tratamiento con tal de mantener
el anonimato”. El comportamiento
irresponsable de algunos medios no
respeta la confidencialidad de la
persona, y mientras el contexto
boliviano se siga manteniendo como
hasta el momento, es fundamental que
se respete la decisión de dar a
conocer o no la condición de VIH+,
para citar un ejemplo.
La
comunicadora guatemalteca Laura E.
Asturias, autora de El papel de los
medios de comunicación en la
problemática del VIH/Sida en
Guatemala, lanza como primer desafío
para aquel periodista que desee
involucrarse en la temática, hacer
una reflexión de si se pueden o no
dejar los prejuicios de lado para
informar y si, sobre todo, el
periodista alguna vez sintió que
pudo estar expuesto a la infección,
al igual que el público a quien se
dirige. Si no lo ha hecho, es muy
difícil que entienda acerca de qué y
para qué está informando.
VOCABULARIO SENSIBLE
Estas son algunas de las palabras
más comunes al momento de referirse
al VIH/sida que pueden causar malas
interpretaciones, discriminaciones o
estigmas. El amplio contexto en el
que se mueve la enfermedad, obliga a
los periodistas a escoger con mucho
cuidado los términos en los que
informarán a su público.
-
Azote, plaga, enfermedad pavorosa,
batalla, lucha, guerra
Estas palabras son demasiado
dramáticas y pueden implicar un
juicio de valor.
-
Contagiarse sida, agarrarse sida
El
VIH es transmitido (por ejemplo
sexualmente, de madre a hijo, a
través de la sangre) y luego se
convierte en sida. A diferencia de
las enfermedades contagiosas, el VIH
no puede ser contagiado ya que no se
puede transmitir a través del
contacto casual (estornudos, tos o
saliva)
-
Drogas para el sida
No
hay drogas para el sida, dado que un
síndrome no se trata con un
medicamento específico. Además, este
término puede ser malinterpretado
haciendo creer que existe una cura
para el VIH/sida. Si bien hay drogas
para tratar los síntomas, prevenir y
tratar infecciones oportunistas y
disminuir el avance de la
enfermedad, ninguna de ellas puede
eliminar el virus del cuerpo.
-
Fluidos corporales/ Líquidos
corporales.
Este término es demasiado amplio y
hace referencia a una gran variedad
de fluidos corporales y no todos
tienen la carga viral suficiente
para transmitir el VIH.
-
Gay, homosexual, bisexual
Estos términos, especialmente gay y
bisexual, hacen referencia a una
identidad que puede o no estar
ligada a un comportamiento. En
muchos países y culturas, los
hombres que tienen sexo con hombres
no se perciben a sí mismos como gay,
bisexuales u homosexuales.
-
Grupo de riesgo
Es
importante distinguir entre
comportamiento (que pueden situar a
una persona en mayor riesgo de
transmitir o adquirir VIH) e
identidad sexual, particularmente
cuando se habla de la transmisión
del VIH. La frase ‘grupo de riesgo’
puede interpretarse como el único
grupo con riesgo de contraer VIH.
Las personas que no pertenecen a
estos grupos pueden hacerse una
falsa idea de seguridad respecto de
la infección.
-
Huérfano del sida
Este término puede estigmatizar a un
niño y su condición, además de
llevar a interpretaciones
incorrectas como que el niño es VIH
positivo.
-
Inocente (víctima), culpable
De
estos términos se infiere que
algunos modos de transmisión son
peores que otros y que algunas
personas que viven con VIH merecen
su estatus.
-
Morir de sida
Esta expresión es usada
frecuentemente, pero el sida es, de
hecho, un síndrome que puede ser
definido por muchas enfermedades
diferentes. El VIH debilita
gradualmente el sistema inmunológico
de las personas y lleva a una o
varias enfermedades (infecciones
oportunistas) que señalan la
progresión hacia el sida. Estas
enfermedades son las que
eventualmente causan la muerte.
-
Persona infectada con VIH/ VIH
positivo. Persona infectada con
sida, portador de VIH/sida / Sidoso
/ Sidótico
Enfatiza la infección en vez de la
persona que vive con ella. Algunos
términos son denigrantes. Es
importante hacer hincapié en que el
VIH/sida es una enfermedad que se
puede manejar y con la que se puede
vivir, en vez de centrarse en el
estatus de una persona respecto de
la enfermedad.
-
Plaga/ Peste
Provocan miedo y son incorrectos.
-
Promiscuo
La
palabra se basa en la percepción del
comportamiento de un individuo. Da
una connotación negativa sobre el
hecho de que una persona tenga o se
crea que tiene más de un compañero
sexual y no da cuenta claramente del
contexto de transmisión.
-
Prostituta
Esta palabra posee una connotación
negativa y no describe precisamente
a muchas situaciones en las que las
personas se ven forzadas a
intercambiar sexo por dinero o
comida debido a las desigualdades de
género o a la falta de oportunidades
económicas alternativas.
-
Sospechoso (de tener VIH), admitir
(tener VIH)
Estos términos promueven la
estigmatización ya que implican la
idea de secreto.
-
Test del sida
El
test determina la presencia de
anticuerpos del VIH, por lo tanto
detecta la infección de VIH y no el
sida. El avance hacia el sida es la
última etapa de la enfermedad del
VIH.
-
Víctima sufriente, víctimas del
sida, personas que sufren de sida
Estos términos evocan imágenes de
pasividad, debilidad e impotencia.
-
VIH y sida, VIH o sida
Éstas no son dos enfermedades, sino
dos etapas dentro de la enfermedad
del VIH. El nombre correcto del
virus es VIH. El sida es un síndrome
causado por el VIH.
-
Virus del sida, virus del VIH
Este término es redundante ya que
VIH significa "Virus de
Inmunodeficiencia Humana".
ALTERNATIVAS
-
Enfermedad, epidemia, respuestas al
VIH/sida.
-
Contraer VIH, infectarse con VIH.
-
Terapia anti VIH, Tratamiento ARV,
Terapia antirretroviral.
-
Drogas relacionadas con el sida,
drogas para prevenir y tratar
Infecciones Oportunistas (IO).
-
Especificar los fluidos (ejemplo:
sangre, semen, etc.).
-
Hombres que tienen sexo con hombres
(HSH).
-
Comportamiento de riesgo.
-
Huérfanos. Niños afectados por el
VIH/Sida.
-
Evitar las palabras ‘culpable’ o
‘inocente’.
-
Morir de una enfermedad relacionada
con el sida, Morir de una enfermedad
relacionada con el VIH.
-
Persona que vive con VIH.
-
Persona que vive con sida.
-
VIH positivo.
-
Persona/hombre/mujer que vive con
VIH/Sida
(Con datos de Fundación Huésped,
Onusida, AIDS 2006)