Sexo entre amigos: ¿evolución
natural o riesgo innecesario?
Por José
Ignacio Díaz Carvajal – (Revista Zero)
Está claro que en cualquier amistad puede surgir el deseo, o incluso el enamoramiento, y éstos llevar al sexo. Pero ¿qué ocurre con la amistad? Y ¿ de qué tipo de amistad estamos hablando?
Si aparece el sexo lo normal es que no sea con una amistad verdadera o profunda, sino que sea con un conocido. Que se dé con alguien con quien tenemos simpatía, al que sentimos amigo, pero no lo que entiendo como una amistad verdadera. La amistad verdadera es una peculiar comunicación entre dos personas, que quieren realizar el bien mutuo y buscan la perfección del ser del otro.
Algunas cualidades de este tipo de relación son el respeto, la franqueza, la libertad, la independencia y el cuidado del otro. Para los amigos verdaderos lo esencial es la propia relación, el encuentro, el sentimiento de que importamos a otro por lo que somos y no por lo que tenemos.
Cuando surge una atracción erótica los amigos pensarán que eso no es lo esencial, aunque les apetezca jugar con esos sentimientos y poner en práctica ese deseo sexual. Lo normal es que aunque incluyan el sexo en la relación se les pase tras un tiempo, pues ambos saben que no van a establecer un compromiso de pareja, ya que no quieren exclusividad, la convivencia continuada, la posesión, el tener cosas en común (casa, dinero, hijos). En la amistad es muy importante la sensación de libertad frente al otro, el del compartir ese trozo de vida, que no condiciona el camino del otro.
Si el deseo lleva a querer seducir, a fingir, a querer poseer al otro, a necesitarle demasiado, se está forzando lo que caracteriza a una amistad verdadera. En el sexo hay poder, hay dependencias, hay condicionamientos que no los tolera la amistad. Podemos decir que la amistad verdadera es una forma de amor, pero de amor casto. En donde la ternura si aparece, pues ésta no implica posesión.
Con esto no digo que
no sea posible lo sexual, pero complicaría
mucho mas la amistad y la podría llevar al
traste, o transformarla en una pareja de
amantes. La amistad tiene una ética muy
exigente. Se basa en hacer el bien de ambos,
y no puede sacrificar esa ética por un
deseo. Cosa que si podrían hacer dos
amantes que no son amigos verdaderos. Es
cierto que antiguos amantes pueden acabar
siendo amigos verdaderos, pero cuando ya
desapareció todo deseo erótico, y ambos se
viven con libertad. Los buenos amigos rara
vez pasan a ser amantes, pues prefieren ese
tipo de relación tan valiosa, y tan difícil
de conseguir, a la otra, que puede ser efímera.