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PAREJAS GAY: ¿CUÁNTO DURA UNA PAREJA
GAY?
¿Cuánto dura una pareja gay? ¿Cinco
horas, cinco años, la vida eterna? Pero, ¿qué es una pareja gay?
¿Pareja gay o pareja a secas? ¿se trata de una copia del modelo hétero
o terminará imponiéndose como un nuevo modelo?. Gays y lesbianas
hacemos desde hace tiempo nuestro propio camino en muchos sentidos.
También en el modo de vincularnos afectivamente. A continuación
algunas ideas para pensar juntos... o separados:
Con la aparición de estudios hechos
desde el seno de la propia comunidad gay (cuando dejamos de ser
hablados por otros) y el impacto social que produjo el sida, ha
ocurrido una gran evolución acerca de cómo se configuran hoy lo
gay, lo lesbico, lo bisexual y lo transgenérico en el imaginario
social. Esta revolución en las ideas -ya prefigurada en los
movimientos GLBT de los '70 y los '80-, ocurrió paralela a
profundos cambios mundiales entre los que no tiene un lugar menos
cierta pérdida de un "debe ser" como guía de las prácticas
sociales, producto de los cambios económicos y del descrédito en
que cayeron muchas instituciones. Ni las posiciones radicales de
algunos grupos homosexuales ni las organizaciones sociales más
reaccionarias y conservadoras como la Iglesia, estaban preparadas
para la velocidad de los cambios en las formas de relación y en la
visibilización gay. En todo el mundo se debate en torno a la
aprobación de leyes que protejan a las parejas diferentes y/o el
acceso de gays y lesbianas al matrimonio civil o instancias
equiparables, demostrando, en aquellos lugares donde se han
aprobado, que el acceso de las parejas diferentes a la protección
de sus derechos como ciudadanos plenos no corrompe papeles, la ira
divina sobre tortas y trabas. ¿Qué significa "pareja"
hoy en el ámbito gay? Tantas cosas... Para algunos (que son pocos),
conocer a alguien es ya llamarlo "pareja", tres horas
después... ¡Ah, divina histeria del como si! Esto nos habla más
de la profunda "necesidad de otro (cualquiera)", que del
deseo de constituirnos... como "pareja".
Para otros, la pareja es algo tan
serio que jamás pueden disfrutarlas cuando están en ella, muchas
veces casi sin quererlo, porque para ellos y ellas la pareja es una
cosa tan idealizada que, sencillamente, no puede existir sin haber
tomado conciencia de que la encontraron... y la dejaron ir. Luego
tenemos a los que creen que para estar en pareja basta con
"estar con otro". "Te conozco y... " ¡paf! casémonos",
decía Susanita, la amiga de Mafalda.
Acostumbrados a resolver tantas cosas
en los márgenes, mantenemos lo "privado" en el más
estricto sentido de la palabra, incluso en un más allá donde se
olvida lo político, mientras que los heterosexuales deben pregonar
su orientación con anillos, fiestas, embarazos, relatos de voz en
cuello de encamadas ya amantes, la exhibición y manipulación de
hijos... Ubicándose en el polo opuesto de donde estamos nosotros,
se ven obligados a ser "públicos", exhibir el pecado
original cogidos en una trampa tal vez peor, porque de tan visible
nunca la ven. Modelo sin modelos ¿Nos interesa para constituirnos
como pareja el camino hétero? Gran dilema. Gays y lesbianas hacemos
desde hace tiempo nuestro propio camino en muchos sentidos; en
general, sin reconocerlo. Bueno, no todos, claro, y acá aparecen
interesantes diferencias. Muchos tienen como modelo a otras parejas
gays o lesbianas. Algo así como un eco de "apocalípticos o
integrados" parece ser la disyuntiva. ¿Estructuramos nuestras
parejas como una copia de las parejas heterosexuales o creamos
nuestros propios modelos?. La mayoría apuesta a estar con el otro a
partir del deseo de querer estar y de cosas compartidas. El lazo sería
puramente afectivo. Pero más allá de esto también es cierto que,
sin amparo legal, gays y lesbianas quedamos siempre como las
concubinas ante las esposas legítimas: como "aquella
otra" que no merece, y debe demostrar qué merito hizo para
merecer. Y de nada valen años de convivencia y afecto, de apoyo
mutuo. El sida nos ayudó indirectamente: aparecieron los viudos
gays, que sostuvieron a sus parejas hasta el final, muchas veces en
contra de familias que solo aparecieron para heredar y expulsar lo
que generó la necesidad de reclamar. Podemos imitar a papá y
mamá, pero con la lucidez que nos dio construirnos como gays
sabemos que ese modelito nos viene chico de sisa y aprieta mucho.
Además, a las solemnidades litúrgicas hétero nosotros oponemos un
ensamblaje más funcional, casi portátil, bien a la medida de la
realidad: te amo para siempre, pero solo por hoy, tal vez mañana,
aunque esto dure mil años.
Sin importar religión, raza, incluso
a veces status social, dos tipos se conocen en un bar, en un túnel,
se enamoran a través de la palabra que los espeja en un chat y...
¡zas!, se formo la pareja. Complicadas, neuróticas, estables o
tambaleantes, pero cimentadas solo por los que la constituyen: sin
papeles, sin familias que controlen por arriba del hombro. Toda
pareja es, en sí misma, una fundación, una génesis. Si, pero las
parejas homo lo son más, en la medida en que refundan continuamente
el concepto mismo del estar con otro. Modelo que se invierte y
empieza a ser seguido por los héteros esclarecidos: buscar la otra
mitad es duro para todos y cada vez más dificultoso. No hay mentira
mayor que la que nos venden (y nosotros comparamos a manos llenas)
de que somos los homos quienes tenemos conflicto con eso.
Hablar de una "pareja
homosexual" carece hoy de sentido, ya que no hay nada mas
variable que una comunidad que carece de moldes y modelos. Lo sexual
es la gran bandera que podemos enarbolar los gays. Somos tan
sexuales como humanos, sin negarlo ni esconderlo, y esas
sexualidades que sudan cada noche en una disco son abiertas a
infinitas. El otro está ahí, esos dos que se conocen en un
boliche, en la vereda o en el colectivo, inauguran, sin saberlo, un
nuevo modo de relación que tal vez comenzará solo por lo sexual,
guiados por un deseo que, con el tiempo, sostenga la probabilidad de
una vida en común con planes, proyectos y todas las fantasías de
convivencia, integración de las economías, colisión-negociación-acuerdo
de pautas estéticas, etc... (¡Y pensar que todo empezó por un par
de camas excepcionales!).
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