"Esta
noche mi pareja se fue a la disco con
intenciones de ligarse a un chavo.
Seguramente buscará a algún chico joven
con quien divertirse, tal vez lo traiga a la
casa si el susodicho no tiene un sitio
propio. Yo lo he hecho un par de ocasiones
también, me he divertido muchísimo y
aunque suene extraño, nuestra relación
esta mejor que nunca. ¿Somos infieles?
Definitivamente no, el amor que nos tenemos
es suficientemente fuerte para comprender
que de pronto es divertido y nos ha ayudado
a hacer nuestra relación más sólida.
Vivimos lo que se llama una relación
abierta y nunca pensé que nos sentaría tan
bien."
Para muchos
la sola idea de que la pareja tenga una
aventura sexual con otra persona es
intolerable. Sin embargo existen otras
parejas que han encontrado en la libertad
sexual un lazo que une aun más la relación.
¿Será?
El objetivo
de este articulo no es ensalzar las bondades
de vivir una relación abierta, o afirmar
que todas las relaciones que varios años de
existencia están condenadas caer en esto.
Existen
algunas parejas que después de muchos años
de relación se convierten en lo que
llamamos "comadres" Una especie de
compañía permanente, con un gran cariño
de por medio sin que esto interfiera en la
libertad otorgada para tener de vez en vez
alguna aventura con otra persona y es común
que esta clase de relaciones sea mal vista
por el circulo de amistades que les rodea.
No puedo
decir que esta clase de relaciones sean
mejores o que todas las relaciones gays con
muchos años de existencia estén destinadas
a llegar a ese punto. Creo que más que todo
esto depende de la clase de relación y
satisfacción que busquemos obtener de
nuestra pareja. Recordemos que en las
relaciones homosexuales no hay nada escrito
y que cada relación se lleva de una manera
distinta.
En la evolución
de muchas relaciones sentimentales existen
etapas donde el deseo sexual disminuye y
equivocadamente se interpreta esto como el
final del amor. Algunos no logran superar
esta etapa y terminan, pues consideran más
importante la necesidad de experimentar
sexualmente con otras personas que el
valorar la estabilidad y seguridad que da
una relación de mucho tiempo. Es importante
saber que aunque siempre sentiremos atracción
por otras personas que no sean nuestra
pareja, esto no es anormal ni señal de que
el amor ha dejado de existir en la relación.
El decidir si una relación habrá de
permitir o no algún desliz ocasional
depende exclusivamente de los involucrados,
pues hay que tomar en muy en cuenta los
graves riesgos y consecuencias que esto
puede acarrear, en otra palabras, las
enfermedades de transmisión sexual, entre
otras cosas. Al vivir en pareja, la salud de
nosotros mismos es nuestra responsabilidad
pues nuestra vida y la de nuestro compañero
están en nuestras manos. Este factor debe
ser tomado muy en cuenta, pues nadie puede
asegurar que una aventura de una noche no
pueda traer consecuencias que lamentar.
En un mundo
en el que cada día es más importante lucir
joven, bello y atractivo, las relaciones
estables y duraderas son una rareza y los
fracasos sentimentales se dan a cada
momento, pues la mayoría busca siempre ese
"rush" de conocer a alguien nuevo
y experimentar lo prohibido. Pero... ¿que
tan bueno y que tan placentero resulta
cuando ponemos en riesgo el amor que hemos
cultivado?
Ciertamente
el precio puede ser muy alto, y aunque para
algunos esta libertad se convierte en el
motor principal de la relación, el amor
nunca se podrá compartir. Hay quienes dicen
no ser infieles a pesar de tener sexo con
otros pues la esencia del amor permanece
intacta dentro del corazón... ¿Será?
¿Nos hemos
convertido en productos del erotismo
comercializado? ¿Es la necesidad de
experimentar sensaciones nuevas eternamente
más fuerte que todos los sentimientos que
hemos o que podríamos construir al lado de
una sola persona? ¿Te atreverías a
platicar esto con tu pareja? ...