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Inicia el 2008 y con él, nuevas metas y propósitos
que por flojera o desidia, tal vez nunca se
cumplirán. Buscar trabajo, estudiar y ¡bajar de
peso!, entre los más populares. ¿Te pondrás las
pilas este año nuevo?
Cuántas
veces no hemos escuchado y dicho la frase de
“este año sí lo haré”. Claro, normalmente
los propósitos de año nuevo casi nunca se
cumplen, y si es así, sólo se concretan a
medias y sin ningún remordimiento de
conciencia. Bien lo aseguran por ahí: ¡las
palabras se las lleva el viento!
Y es que no es raro pensar y hasta rezar
como padre nuestro las ya conocidas y
trilladas intenciones para un nuevo ciclo en
la vida: desde ser más responsables y
comprometidos, hasta proyectar una buena
imagen ante los demás, lo que implica bajar
esos kilitos que nos hacen ver más
“llenit@s”.
Citamos algunos de esos propósitos, que
estamos seguros te servirán de motivación
para que no lo pienses dos veces ¡y le
pongas galleta al asunto! Comenzamos desde
el 8 al 1
8.-
Juro que me pondré las pilas:: “Ahora sí
conseguiré trabajo”, “este año sí me
inscribo a la escuela” o “tomaré unos cursos
de inglés”, son tan sólo unas de las muchas
frases que se escuchan a principios de año
para que no pase sin pena ni gloria y se
deje de a un lado el ocio que perduró en el
pasado.
Lo peor de todo es que uno o dos meses más
tarde a l@s susodich@s se les verá
recostados en el sofá o en la cama, con el
control del televisor en mano y esperando
que quizá un milagro sea el que los sitúe en
un buen trabajo, pues no se tomarán la
molestia de revisar o buscar por cuenta
propia.
Los mismo pasa con los cursos para mejorar
el inglés, de los cuales ya nadie se acuerda
y que quizá es mejor pensarlos para el
siguiente año… o para el sigue.
De la escuela… al parecer se pasaron las
fechas de inscripción y de algunas otras ni
nos enteramos, por lo que se repite la
historia…
7.-
Dejaré de ser tan criticón: Que ya se
puso más gord@, que ahora se ve más fe@, que
si cada vez se viste peor… Nunca falta el
chistosito que inspirado por un sentimiento
maquiavélico hace “inspecciones” de nuestra
personalidad.
Como un propósito más de este año, algunas
personas mencionan el de ya no criticar más
al prójimo. Este es uno de los etiquetados
como “más difíciles de cumplir”, incluso el
mismo día en que se prometió no hacerlo.
Y es que, como ya se mencionó, nunca falta
aquella persona que casi nos “obligue” a
hablar de ella, situación que se presenta en
todos lugares, momentos y hasta en horarios
en los que, casi inconscientemente se
“viborea” a alguien más y que basta decir,
es casi inevitable.
6.-
Ahorraré: “Este año abro una cuenta en
el banco”, es otra de las frases más
sonadas. Las cosas innecesarias son las que
sin duda afectan el bolsillo, para unos roto
o remendado; para otros completamente lleno.
Cabe destacar que este es también es uno de
los propósitos más difíciles de cumplir,
pues es inevitable la realización de gastos
para satisfacer nuestras necesidades
“básicas”.
5.-
Pagaré mis deudas: Como parte de iniciar
bien el año, se encuentra el saldar las
deudas en todas sus modalidades, desde
pagarle al vecino o al pariente una módica
cantidad de dinero para cubrir la cuota de
la boutique, Avon, Jafra y Mary Kay si de
belleza se trata o, en su defecto, pagar
aquellos electrodomésticos que se
adquirieron en abonos chiquitos (y
congelados) y que a la fecha no han podido
solventarse.
Tampoco es una tarea sencilla, pues requiere
de sacrificar ciertos lujos para no deber
otros. La inversión y el esfuerzo son
grandes o según sea el caso, agotadores. En
pocas palabras también se trata de evitar el
nacimiento de enemistades o peor aún, la
inflación de la deuda gracias a los
intereses.
4.-
Tendré una relación estable: Sí, ir de
fiesta o de cuarto oscuro o en cuarto oscuro
termina por aburrir a más de uno, sobre todo
a los que con el paso del tiempo tocan fondo
y descubren que se sienten como Marisela, la
cantante: solos con su soledad.
“En este año nada de infidelidades, de
groserías, de peleas ni nada de aquello que
pueda opacar la relación”, frase que se toma
como ciertas en los primeros días, pero que
después queda en el olvido.
Dos meses después, de la fidelidad ni quién
se acuerde, la comunicación pasa a segundo
término y aquello que se planeó para llevar
una mejor relación parece echarse en saco
roto para empezar nuevamente con la
problemática del principio. Otro propósito
que quizá sea mejor planteado para el
siguiente año.
3.-
Dejaré de fumar: ¡Todo sea por la salud…
aja! Como si no fuera uno de los propósitos
más trillados el de dejar el tabaco. Y es
que ni la voluntad propia, ni chicles,
parches y tratamientos logran normalmente su
cometido en los fumadores, sino al
contrario.
Ya sea para “bajar” la comida, tener una
mejor digestión, para quitarse el frío o
combatir los nervios, según los fumadores,
el cigarro hace acto de presencia. Quizá
uno, dos o tres días pueda quedar el vicio
atrás, pero después parece regresar a
aquellos que están acostumbrados a traer
algo en la boca. (¡Eso no cuenta!)
Este sí es el propósito de cada año, y que
pocos o casi nadie logra cumplir. En esta
casilla sólo se incluyen a los fumadores de
tabaco.
2.-
Le bajaré a la parranda: Ahora el deseo
es volverse más hogareño, compartir más
ocasiones con la familia y disfrutar de las
cosas buenas y sanas en compañía de los
seres queridos. Un propósito más que ojalá
se pueda cumplir… pero quién sabe si para
este año.
Bajarle al reventón es un propósito más que
se hace en el inicio de año, pero que cada
viernes se rompe y en ocasiones el día no es
el importante para disfrutar de la vida
nocturna y todo lo que ella conlleva.
1.-
Bajaré de peso: No hay propósito más
trillado que el empezar un nuevo año
quitando esos kilos que llevas de más. Es
por eso que enero es uno de los meses más
solicitados en los gimnasios, con cupos
llenos y en los que, independientemente de
la cuesta por el mes anterior, parecen hacer
su agosto.
Año con año los pants, tenis, sudaderas,
mochilas y botellas de agua, hacen presencia
para ser utilizadas en los primeros días,
antes de que la flojera invada a los
“deportistas”.
También es el deseo de comer bien, de
disfrutar de las cosas naturales, de las
frutas y los vegetales, pero día con día con
la fiel esperanza de regresar a los hábitos
alimenticios anteriores, esperanza que no
tarda mucho en llegar; es más, no tarda casi
nada ya, que después la comida chatarra o
engordante es la que inunda la mente de los
deportistas por un día.
Bajar de peso se convierte así en el
propósito más difícil, para algunos
inalcanzable, de aquellos que se realizan al
calor de una buena cena, pero también será
el propósito que nunca dejará de hacerse…
aunque pocas o nulas veces se cumpla. |
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