Las
lágrimas de oro de la
diversidad sexual en Guatemala
16 de agosto
2007
Por
Evert-Jan Quak
Tomado de: Platform
Latijns-Amerika in Nederland –
www.noticias.nl
Título original: “Glitters met gouden tranen Gay in
Guatemala”
Traducción al Español de: Jorge López Sologaistoa |
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Noticias salio un fin de semana con algunos homosexuales en la Ciudad de
Guatemala. La capital de Guatemala tiene un exuberante y relativamente gran
ambiente gay, pero la discriminación, la represión y el sida amenazan a la
comunidad.
Es viernes
por la noche en la Ciudad de Guatemala. Las calles están solitarias y casi nadie
se atreve a caminar. La capital de Guatemala es una de las más violentas de
Latinoamérica. En todo el país, pero especialmente en la ciudad de Guatemala,
matan diariamente unas veinte personas, en promedio. Por las noches la única
forma relativamente segura de moverse es en taxi o en vehículo propio. A pesar
de todo se ve algunas personas paradas en las esquinas, generalmente en grupos
de dos. Son trabajadores y trabajadoras sexuales que esperan a sus clientes. Y
en este sector de la ciudad (sudoeste de la “zona 1”) la mayoría son travestis,
transexuales y trabajadores sexuales masculinos.
Humor negro
Deby Maya
(37) era parte de ellos. Dos veces por semana va adonde se encuentran los
trabajadores sexuales. Los conoce a todos. Deby llega siempre cargada de grandes
cajas de condones y lubricantes. Su simple presencia dibuja mágicas sonrisas en
sus caras. Hablan, gritan y se besan. Pueden sentirse seguros con ella.
“Por
diez años yo también hice ese trabajo”, dice Deby. “Te sentís vulnerable
y angustiada si trabajás en las calles. Es demasiado peligroso, no solo por la
violencia física contra homosexuales, también he perdido muchos amigos por causa
del sida”. Los homosexuales no logran ninguna protección de la Policía. Hay
mucha represión, especialmente contra las transexuales que trabajan en las
calles. “Cada año contamos muchas muertes”, explica Deby. “Es muy
triste, pero es la realidad que vivimos”. La violencia en combinación son el
sufrimiento por el sida han hecho que los homosexuales tengan un extraño humor
negro. Si se les pregunta por alguien, la respuesta es: ¡falleció!
Doble Vida
La
discriminación contra homosexuales es un gran problema en Guatemala. Deby: “Si
te declarás homosexual, te quedás prácticamente sólo. Perdés tu trabajo y te
rechazan en las universidades. Entonces el trabajo sexual, con frecuencia, es el
único posible”. En Centroamérica la cultura machista y la iglesia católica
son enormes obstáculos para la emancipación de las comunidades de la diversidad
sexual. Deby: “muchos no se atreven a declarar su homosexualidad, situación
que los lleva a tener una doble vida”.
Cuando cae
la noche, Deby y sus amigos de OASIS (una organización de y para las comunidades
de la diversidad sexual) distribuyen condones en las calles y en las discotecas
gays. Generalmente las familias de quienes llegan a las discotecas no saben nada
de su sexualidad. El fin de semana pueden sentirse libres. Los otros días suelen
no decir quiénes son en realidad.
Las
discotecas están llenas. Los condones se distribuyen rápidamente. Beben cerveza
y bailan. Algunos se pintan llamativas estrellas en la cara y lágrimas doradas.
Guatemala es una ciudad que, a pesar de la discriminación y de la represión,
tiene un exuberante ambiente gay. Eso es, entre otras cosas, porque se encuentra
entre países como Honduras y El Salvador donde la situación es aún peor. La
primera discoteca gay de la ciudad de Guatemala funcionaba ya al final de la
década de 1960.
“Pero
eso no quiere decir que las cosas estén mejor aquí”, explica Jorge López
Sologaistoa, “ciertamente las cosas están muy mal”. López es el director
de OASIS. Esa organización ofrece un lugar donde las comunidades de la
diversidad sexual pueden reivindicar sus derechos. Una gran parte de la
población que es atendida por OASIS, viene de países vecinos. López: “Nuestra
forma de hacer el trabajo frente al sida, está muy relacionada con las
discriminaciones, nosotros estudiamos los contextos, publicamos los resultados e
intentamos conseguir la visbilización política de nuestros problemas sociales.
Es una lucha difícil. Algo importante es nuestra buena relación con la
Municipalidad. Actualmente tenemos actividades conjuntas para distribuir
material informativo de la sexualidad en las escuelas y universidades”.
Manu Chau
De regreso
con Deby y sus amigos en el vehículo de OASIS. Esta noche el trabajo es
realizado por dos grupos de cinco personas. El grupo liderado por Deby
distribuye condones y lubricantes en las calles donde se encuentran los
trabajadores y las trabajadoras sexuales. El ambiente es agradable en el
vehículo, van bailando y cantando a gritos canciones de Manu Chau. “L á g
r i m a s d e o r o . . .” se escucha en las calles por donde pasan.
El otro
grupo de voluntarios hace un trabajo muy diferente. Piden a hombres y mujeres un
poco de su sangre para hacerles pruebas de VIH y otras enfermedades. En el
congelador de la oficina de OASIS hay varios cientos de tubos con muestras de la
sangre que es examinada. López: “realizamos investigaciones para que la
asistencia médica sea mejorada. Pero es necesario dinero que no tenemos.
Nosotros no tendríamos que estar haciendo esto, pero nos vemos obligados porque
nadie se interesa y aún se desconoce mucho de lo que sucede en nuestras
comunidades”.
Deby
siente que en las calles debe expresarse tal y como ella es. “Aunque con ello
consigo frecuentemente que los ojos me sigan. No tengo nada que ocultar. De
hecho, así, colaboro a la emancipación de la diversidad sexual, debemos ser
visibles”, dice riéndose.
Cuando han
sido entregados todos los condones de la noche, es tiempo de celebrar. Guardan
todas las cosas en la oficina de OASIS a las 2:00 de la madrugada y el vehículo
los lleva de regreso a la disco. Allí bailan para olvidarse de los problemas y
poder enfrentarse a su incierto futuro – “Lágrimas el Oro...”.
Texto original en Holandés:
http://www.noticias.nl/achtergrond_artikel.php?id=1722
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