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Carta
gay al Papa
Mayo 23 2006
Andrés Fortuño
¡Ayyy Benedicto XVI:
Qué tiempos te han tocado para ser Papa y líder mundial de la
Iglesia Católica, Cristiana, Apostólica, Romana y todos sus demás
títulos.a la verdad que es tarea de titanes el intentar mantener a
flote un barco tan importante, tan grande, tan pesado y tan viejo.
Sobretodo por que los tesoros que lleva a dentro son todos de oro,
de marfil, de nácar, y cada día pesan más haciendo que la barca se
hunda más rápido. Y mi pregunta señor Capitán, ¿qué piensa hacer al
respecto?
En una entrevista publicada recientemente en la agencia de noticias
EFE aparecieron sus comentarios respecto a los matrimonios de hecho,
al de los homosexuales y a la familia. Y antes de entrar en detalle
le pregunto señor Capitán, ¿Qué es para Usted una familia?. ¿No son
su familia todos aquellos sacerdotes varones que conviven con usted,
y todos los seres del mundo y todas las monjas y todos los árabes y
los judíos y las ovejas que pastan en la pradera y los lobos que se
comen las ovejas, y los negros y los blancos y los verdes vegetales,
etc, etc? ¿No es una gran familia la comunidad Cristiana?.
Entre sus comentarios Sr Capitán, usted comenta que "La estabilidad
de la familia está hoy particularmente en peligro. Para
salvaguardarla es necesario a menudo ir a contracorriente respecto a
la cultura dominante, lamento que a veces incluso se quiere llegar a
una nueva definición del matrimonio para legalizar uniones
homosexuales, atribuyéndoles también el derecho a la adopción de
niños".
Yo creo Sr. Capitán, y es mi humilde opinión como simple ciudadano
de este mundo, que familia es todo aquel que consideremos esposo,
esposa, hermano, hermana, padre, madre, hijo o primo. Familia es
todo aquél que nos da la mano, que se desvive por nosotros, que está
ahí cuando lo necesitamos. ¿Y entonces, no es mejor preocuparse por
que todos nos protejamos y nos cuidemos los unos a los otros que
definir quien puede casarse, ser o no ser familia? ¿No somos todos
hijos de Dios y por ende una gran familia?
Con la salida de la nueva película El Código de Da vinci, el barco
parece haber recibido otro golpe fuerte, tal vez en uno de los
costados y tal parece que se le está entrando el agua a borbotones,
y el gran barco flaquea en medio del mar. Y aunque la película es en
su mayoría ficción con una gran base histórica y de simple lógica,
la Iglesia tiembla.
No nos de tan poco crédito Sr. Capitán, y dígale lo mismo a sus
navegantes. La fama que ha conseguido la Iglesia a través de los
años no se la puede quitar una película de Hollywood, sino tantos
años de manipulación, de terquedad, de arcaísmo y de incomprensión
de la raza humana y de sus verdaderas necesidades. Ahora con la
salida del evangelio de Judas se ha comprobado inclusive la
manipulación de los evangelios y de los libros sagrados que contiene
la Biblia.
También entre sus comentarios con respecto a los límites de la
ciencia usted comenta "Respeto debido al embrión humano, que debería
nacer siempre de un acto de amor y ser tratado como persona, se
convierten en amenazas cuando el hombre pierde el sentido de sus
límites y, en la práctica, pretende sustituir a Dios creador". Creo
que entiendo su punto, y tiene uno muy bueno, hasta donde podemos
llegar con la ciencia y cuales deben ser los límites de
experimentación. Muy buen punto Sr. Capitán, pero, eso de que se
pretende sustituir a Dios creador, ¿No está haciendo usted lo mismo
cuando decide quién debe ser familia, quién debe casarse y quién
debe adoptar hijos?.
Ayyy es cierto, lo natural es que un hombre y una mujer sean los que
tengan hijos. Ya que dos personas del mismo sexo por más que gocen
en el intento nunca lo podrán lograr. No es que el hombre y la mujer
en su acto no gocen, pues de seguro retuercen igual de placer, pero
si, ya recuerdo, está ese elemento llamado naturaleza y genética,
¿por que así los creó Dios no?. En eso Usted tiene mucha razón. Sin
embargo, y pregunto en mi ignorancia Sr. Capitán, ¿quién creó a los
homosexuales?...yo pensaba que sólo había un Dios, creador de todas
las cosas.
Cómo le cuento Sr. Capitán, que son tantas las cosas que no me hacen
sentido, y por fe, bueno, por fe creo en muchas como en el cantar de
un ave, como en la frescura de un río, en la fiera dentro de una
madre que protege a un hijo, en el silencio de un entierro, en
alegría de un padre al saberse un hijo, y de un hijo al saber que
tiene un padre, una madre, o dos, o tres. Pero creo también que
existe el dolor en un niño huérfano, y el de una persona
discriminada y solitaria, y creo existe la amargura de un viejo
solitario, y creo existe el horror en la tortura de un estudiante
discriminado en un supuesto templo de sabiduría como es la escuela.
Más sobre todo creo en la protección y en el derecho a ser felices y
a hacernos felices los unos a los otros y en el de comprendernos y
en la compasión, y en la sabiduría universal. Pero sobre todas las
cosas, creo en el Amor.
Sr. Capitán, deje las leyes a aquellos que se quieren manchar las
manos de sangre y de prejuicios, deje que los que los que juegan con
los instrumentos del gran maestro aprendan a no hacerlo cuando se
corten las manos en su intento. Deje que el mundo evolucione, las
mentes, el intelecto, las posibilidades, las familias, el amor entre
todos, la alegría de un niño al saber que tiene padre y madre, o dos
padres o dos madres, ya hay muchos huérfanos en el mundo que darían
un brazo por el amor de quien sea, deje que la gente se ame y no se
meta, amor es amor y punto. Qué importa cuando y como suceda si es
amor lo que crece. Ocúpese de que su barca no se hunda, llénela de
amor y comprensión y compasión que este es el helio que mantiene a
flote el alma de las grandes causas. No la siga llenando de oro y de
riquezas y de opiniones y de críticas y de castigos que pesan tanto
y tanto y acabarán por hundirle su grandiosa barca y con ella Sr.
Capitan todos sus sinceros sueños de un mundo mejor.
Envío luz y paz para su ardua tarea,
Andrés Fortuño
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