Jue22022018

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Transexualidad, el gran armario para las personas homosexuales en Irán.


Según las leyes actuales de la República Islámica de Irán, las prácticas homosexuales (y no la homosexualidad en sí) están prohibidas y castigadas por el régimen. La pena para los practicantes menores de 15 años es de un total de 14 latigazos (según los artículos del 108 al 113). Para mayores de edad el "Tafhiz" (roce entre los muslos o nalgas cometido por dos hombres) es castigado con 100 latigazos. Si dos hombres "están juntos y desnudos bajo una manta sin ninguna necesidad", ambos son castigados con más de 99 latigazos; si un hombre "besa con deseo o lujuria a otro hombre" el castigo es de 60 latigazos (artículos 123 y 124).

Tras cuatro sentencias como estas (o cuatro hombres que confirman haber visto alguna de estas prácticas), el castigo es la pena de muerte según los artículos 121 y 122. Para las mujeres las represalias son aún más estrictas y sólo serán necesarios tres testigos o tres acciones repetidas para ser condenadas a la horca o lapidación.

A espaldas de esta situación existe un fuerte y gran armario en donde las personas homosexuales pueden refugiarse. En este gran vestidor se encuentran los mayores tacones jamás vistos, los maquillajes más estrambóticos y los perfumes más sensuales. Sólo hay un único requisito para poder refugiarse en él: la cirugía de reasignación de sexo. Si bien la homosexualidad es considerada un pecado, la transexualidad es reconocida como una enfermedad mental (benditas sean las etiquetas).

Ante esta realidad, no son pocos los homosexuales que deciden adentrarse en este gran closet para vestirse como nunca antes lo habían sentido. Cambian sus trajes y corbatas por el hiyab, perdiendo con ello no sólo el sexo que les colgaba, sino también los derechos y beneficios por ser hombres en la ciudad de Teherán.

Irán es la segunda potencia mundial en el mercado del cambio de sexo (después de Tailandia). Se estima que extraoficialmente existen unas 150.000 personas transexuales. Hoy en día las operaciones de reasignación de sexo están cubiertas en su totalidad por el estado Iraní (además de esta cobertura, se les ofrecen a las personas interasadas 300 euros para que puedan emprender su propio negocio). Mahmud Ahmadineyad, actual presidente de la República Islámica de Irán, ha convertido al país en el principal referente en “derechos” de la comunidad transexual (salvador de las personas trans pero verdugo de la homosexualidad).

Si eres hombre o mujer homosexual en Irán, se te ofrecen dos alternativas:

1. Decides expresar y vivir tu homosexualidad aún a riesgo de recibir más de 400 latigazos antes de ser colgado o lapidado (se calcula que más de 4.000 homosexuales han sido ejecutados desde la revolución islámica de 1979).

2. Te sometes a múltiples operaciones de cambio de sexo (se han llegado a contabilizar hasta un máximo de 23 intervenciones infructuosas en un mismo sujeto iraní) para poder pasearte por las calles de Teherán con tu novio o novia bajo el brazo.

El hecho de que en el Corán no se explicite la prohibición de la transexualidad es el máximo argumento en el que se basó Jomeini para dictar su famosa fatwa en 1983 (ley islámica) que autorizaba a hombres y mujeres a cambiar de sexo. En palabras de este ayatolá: “Usted nació en el cuerpo incorrecto y éste es un asunto médico. No tiene nada que ver con el pecado o ser degenerado, así que tiene derecho a que su cuerpo coincida con su mente, si esto se hace con la intermediación de la Medicina".

La legislación Iraní no se limita a la cobertura de la operación de reasignación de sexo y del tratamiento hormonal, sino que 15 días después de la intervención, las personas transexuales pueden solicitar una nueva identidad, una nueva partida de nacimiento y la posibilidad de continuar con sus vidas sentimentales hasta ahora encubiertas.

Hay que tener en cuenta que el reconocimiento legal y la aceptación social y familiar no caminan de la mano por las calles de Irán. Las personas que se someten a estas operaciones (sean homosexuales o transexuales) siguen sufriendo agresiones físicas, desamparo familiar, estigma y señalamiento, insatisfacción sexual, pérdida de capacidad reproductiva, tratamientos hormonales indefinidos… llegando en muchos de los casos a consumar el suicidio.

La lapidación de la homosexualidad todavía continúa en Irán. La diferencia es que ahora se lleva bajo el Yihab, es emocional, lenta, solitaria y muy silenciosa.

Documental interesante:

- "SEX CHANGE IN IRAN":