Mie14112018

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La cuestión gay


Los libertarios somos acusados de “conservadores”, o de “ultra derechistas”, pero bien puede hacerse, a manera de ilustración, una diferenciación a partir de las posiciones en cuanto a la libertad de la persona humana.

Un conservador, por ejemplo, compartirá de manera parcial una posición similar en defensa del Estado de derecho, o la comprensión limitada de las bases de una Economía de Libre Mercado; de hecho, un Conservador es un “librecambista” que tiende a buscar privilegios y protecciones estatales si tiene el poder y la fuerza para hacerlo y aprovecharse de ello para ganar ventaja, aunque sus palabras parezcan de “mercado libre”. El conservador es un ser pragmático con presuntos Valores que son en realidad “pre-juicios”, no porque sean su base, su filosofía, y su estilo de vida sean congruentes, sino porque sus miedos lo vencen.

El libertario jamás aceptará esas posiciones “librecambistas”, o pragmáticas, sino que apelará a Valores fundamentales de la Persona Humana y de su dignidad para la coexistencia pacífica.

Por eso, en temas como la descriminalización, despenalización, y legalización de la producción, comercio, distribución, y consumo de drogas que ahora son prohibidas por los Estados, libertarios y conservadores chocamos, porque para el conservador “ahí sí debe intervenir el Estado”, y para un libertario el valor de la libertad individual –sin violentar la vida, libertad y propiedad de terceros-- es superior a las calenturas de los Estados y de los conservadores.

Por temas así, y la posición libertaria basada en valores, los conservadores nos llaman “anarquistas”, y otros nos describen como “anarco-capitalistas.” Los conservadores son “mercantilistas”, los libertarios somos capitalistas. Dos posiciones diametralmente opuestas.

Pero la diferencia abismal entre conservadores y libertarios puede notarse en el “approach” al denominado “tema Gay”. Un conservador utilizará en ese caso su ya gastado argumento “moralino”, digo “moralista”, y condenará de manera enérgica, y así lo dicen, esa “aberración moral” de la homosexualidad, y mucho de su argumento estará basado en la religión, sobre todo católica romana, la cual, en el tema “gay” deberá hacer muchas “revisiones” doctrinarias, y que sirve de base para sus “pre-juicios”, que un conservador confundirá como “valores”.

Un libertario apelará al valor fundamental de libertad individual. Y en el caso del casamiento de dos personas del mismo sexo se aplica el mismo test fundamental de no violentar la Vida, la Libertad ni la Propiedad de terceros. La decisión que ambas personas tomen es la posición libertaria; deberá respetarse en cuanto es un acuerdo en ejercicio de la libertad individual de cada persona, y en el cual no hubo ni coerción ni privilegios.

Admiro a muchos conservadores y socialistas que cada vez más recurren a los valores humanos (no los religiosos)para asumir posiciones inteligentes ante temas difíciles, y exploran en el universo libertario mejores opciones para entender la acción humana. Bienvenidos.

Fuente: Estuardo Zapeta ezapeta@siglo21.com.gt