Para Alex y la pequeña que anoche le descuajeringó el esquema a su mamá.
Cuando la mamá de mi queridísimo Alex se enteró que era gay, lo persiguió con una escoba por todo el departamento. Tranquilos, no la juzguen a la primera. Estamos hablando de hace más de 30 años. Desde entonces, mucha literatura, terapia y viajes que ilustran han pasado por la historia de vida de estos dos entrañables personajes.
Su papá, en cambio, lo tomó no tan mal. Sorprendente para la época, me parece. No obstante, el que no hiciera mayor aspaviento no libró a Alex de pasar una juventud bastante turbulenta producto del implacable rechazo a que se sometía entonces a la comunidad lésbico-gay. Hoy lleva una relación familiar de amor y respeto que costó décadas construir.