Una medida que ejemplifica la incoherencia del Estado para dar solución a los problemas sociales.
La Ley Seca fue creada durante el gobierno de Jorge Serrano Elías, estipulando que después de la 1 de la mañana estaba prohibida cualquier venta de licor. A partir de allí varios gobiernos han ajustado el horario según lo consideran más conveniente. Alfonso Portillo estipuló la medida a las 3 de la mañana y durante el gobierno de Oscar Berger, ante un fuerte repunte de actos violentos, se decidió regresar la restricción a partir de la 1 de la mañana. Pero ¿A qué se debe la creación de esta Ley? ¿Qué se busca al prohibir la venta de licor después de determinada hora?
Se habló durante dichos gobiernos que la prohibición pretendía disminuir los accidentes viales producidos por conducir en estado de ebriedad y a su vez disminuir los índices de hechos violentos generados también por el abuso de bebidas alcohólicas. Lamentablemente los índices que pretende disminuir el Estado ni siquiera existen. En el Instituto Nacional de Estadística las últimas cifras que hacen referencia a accidentes son del 2007 y no contemplan cifras específicas donde el alcohol haya sido la causa del suceso. Por su parte la Policía Nacional Civil tampoco contempla índices respecto al alcohol como causa de hechos violentos, sin embargo, al revisar los informes policiales entre 6 a 9 incidentes donde hay alcohol involucrado se reportan cada día. Muchos de ellos en horas más allá de la 1 de la mañana.
Para la analista Mayra Palencia, “estos son mecanismos que se utilizan dentro de un Estado que es incapaz de hacer funcionar las instituciones, siguen gobernando con la misma visión que cuando estábamos en el conflicto armado. El Estado busca inhibir pero no construye ciudadanía, no educa… les es más fácil emitir una ley que castiga que construir ciudadanía responsable”. José Farnes, Administrador del bar, Bad Attitude, hace la misma referencia exponiendo: “si desean disminuir los accidentes ¿por qué no concientizan sobre el uso de un conductor designado? Incluso hay países que han optado también por incentivar al ciudadano a que si va a divertirse, en vez de salir en su carro mejor se movilice en taxi”.
En Panajachel donde el daño ambiental ha dado paso a que “la vida nocturna” sea la siguiente apuesta para atraer el turismo, propietarios de negocios nocturnos de la zona, mencionan que al entrar la Ley Seca, “algunos comerciantes se aprovechan ofreciendo los llamados “After Parties”, en lugares clandestinos que no ofrecen ningún tipo de seguridad para el consumidor”. Lo cuál no sólo genera pérdida de recursos para el Estado, sino que afecta grandemente al sector formal que sí cumple con los requisitos.
En Antigua Guatemala también se ha optado por llevar la medida hasta el extremo de prohibir que varios bares y discotecas operen después de las 10 de la noche. El problema de esto, tal como lo señalan también los empresarios panajachelenses es la contradicción y confusión que crea el mismo Estado ya que en publicaciones del Inguat, por ejemplo, se promocionan “fiestas que duran hasta el amanecer”, (Inguat, revista Destination Guatemala 2009).
Para Mayra Palencia nuevamente el problema es que el Estado “no crea una lógica coherente, crea sanciones, pero sin antes ponerse a pensar en qué tipo de turismo desea fomentar; esto requiere de decisiones políticas de alto nivel de las que el gobierno de Guatemala carece”.
Otra razón que desvirtúa la Ley Seca es el funcionamiento de la Comisión Multisectorial encargada de velar por que esta y otras medidas relacionadas con la regulación del entretenimiento nocturno se cumplan. Para José Farnes, la Multisectorial “es un show andante, llegan a un bar con 80 agentes fuertemente armados con el propósito de más que vigilar, intimidar a las personas del lugar” Se señala también la actuación de la Multisectorial durante la realización del Festival Centroamericano de Cine, Ícaro, donde los agentes, desconociendo totalmente la actividad, realizaron un exagerado operativo en el restaurante Circus Bar de la “zona viva”, arruinando completamente los preparativos de la fiesta de inauguración.
La Ley Seca sigue sin poder mostrar algún tipo de resultados satisfactorios, la falta de indicadores sobre accidentes e incidentes provocados por el alcohol muestra el desconocimiento que tienen las autoridades sobre el tema y como ante la desesperación por simplemente “hacer algo” generan reglamentos que más que dar beneficios para el país sólo generan problemas para los empresarios y nuevos focos de inseguridad.
Fuente: www.revistayque.com Guatemala









