Me dejé
seducir por los carteles de publicidad
que presentan a estos dos "Adonis" del
cine, Heath Ledger y Jake Gylenhaal. Los
dos machos aparecen vestidos de vaquero,
con sus patillas muy 60´s haciéndote
pensar que más que una historia de amor
la película será una fantasía sexual gay
llevada a la gran pantalla. Ver a estos
dos hombres tan espectaculares teniendo
sexo se convirtió en el sueño de todo
hombre gay que esperó con ansiedad la
salida de esta película.
Sin
embargo, aunque si tiene unas cuantas
escenas bien calientes, y escenas
hermosas de amor entre estos dos bellos
vaqueros, todas hechas con muy buen
gusto, la historia va mucho más allá de
una fantasía sexual y presenta la cruda
realidad del hombre gay en los años 60
en los campos de Norte América.
También
algo fantástico que tienen estos dos
personajes es que no representan al gay
estereotipado que aparece en todas las
películas o programas de la tele, sino
que esta vez presentan dos machos,
masculinos, fuertes y trabajadores que
por azar del destino son gay y se
enamoran el uno del otro, como pasa
también en la vida real.
Para los
que vivimos en ciudades más grandes y
cosmopolitas tal vez nos parecen
realidades más normales ya que vemos
abiertamente todo tipo de gay, desde el
bien masculino hasta el bien femenino,
pero hay lugares en todo el mundo donde
los prejuicios y temores de ser
abiertamente gay aún existen y se
cometen crímenes a raíz de estos
prejuicios, por lo que sólo resaltan a
la vista los más obvios.
Aún siendo
una película fuerte no deja de ser
hermosa, y la dirección de Ang Lee nos
lleva de forma muy acertada por el
silencio de los campos y la vida del
vaquero común en los años 60. Al
principio la película comienza un poco
lenta, pero al arrancar la trama te das
cuenta de la importancia de este "tempo"
un tanto lento, donde más que el diálogo
lo importante son las miradas y el
silencio.
Los
personajes son brutalmente reales igual
que las situaciones que se van
desarrollando a través de toda la
película.
El mensaje de la
película es muy claro, y
creo que va directo a
abrir la mente de gente
heterosexual y para
aquellos homosexuales
que por alguna razón u
otra no se atreven salir
del closet y viven vidas
paralelas para poder
sobrevivir en un mundo
heterosexual. ¿El
mensaje? Pues hay
varios, pero el más
importante a mi entender
es el que trata sobre
las consecuencias que
tiene el negarle la
libertad a alguien para
ser él mismo, inclusive
las consecuencias de
negarnos a nosotros
mismos.
La película muestra de
forma real como dos
hombres aunque criados a
lo macho y enseñados a
que la homosexualidad se
castiga hasta con la
muerte, no pueden negar
su naturaleza y menos el
gran amor que sienten el
uno por el otro. La
negación de su propia
naturaleza, tanto por
parte de ellos al tratar
de llevar una vida
heterosexual obligados
por la sociedad y de la
sociedad por condenarlos
a una vida que no les
corresponde, hace que
mujeres, esposas, padres
e hijos sufran por igual
en vez de ser lo que
debió ser, un amor feliz
entre dos hombres sin
consecuencias negativas
para nadie.
Me sorprendió ver en la
sala del cine más gente
heterosexual que gente
gay, lo cual me parece
fantástico si ellos
entienden el mensaje
detrás de esta historia.
Quien corta el capullo
de una rosa y no lo deja
florecer, quien corta
las alas a un ave para
encerrarlo en una jaula,
quien condena a una
falsa vida a un
homosexual por sus
prejuicios, está tomando
las riendas y
herramientas del creador
o del universo en sus
propias manos, y como
dice el “Tao Te Chin”,
aquel que juega con los
instrumentos del gran
maestro, está condenado
a cortarse las manos.
¡Esta es una película
que nadie debe perderse!
Muy pronto en los
mejores cines de
Guatemala.