Arte & Espectáculos

 Regresar a 
Arte & Espectáculos

 

¿Alguna vez presenciaron un momento Madonna?
Fecha de publicación: 26/12/2005
Por Neil Strauss – (Rolling Stones)


Permítanme compartir uno con Ustedes. Comienza con las palabras “lindas botas”. Esas son las palabras con las que Madonna me dice cuando me ve. Las siguientes son “las apruebo”, dejando en claro que ahora estamos en su mundo, donde se aplica un estricto código de parámetros y practicas.

Pero ese no es el momento Madonna. Simplemente, a su manera, está siendo simpática y divertida. El momento Madonna llega dos horas mas tarde, cuando se pone unas botas plateadas altas hasta las rodillas para una actuación por televisión.

Cuando pasa a mi lado, me mira con soberbia y me dice: “¿Ahora quien tiene las mejores botas?”. Ese es el momento Madonna.

A veces uno no puede evitar preguntarse como fue que esta desclasada de Michigan terminó vendiendo unos 250 millones de discos en todo el mundo. Pero si se la mira de cerca por un rato, esa respuesta llega en un momento Madonna, cuando, mas allá de las lecciones de Cabala para aplacar el ego, emerge su naturaleza competitiva.

Probablemente, ella sea una persona de buen corazón. Y si no lo es, al menos esta intentando ser buena. Pero en su cabeza hay una trinchera, y cuando está en alerta, uno entiende que no es casual que se haya convertido en una de las mujeres mas famosas del mundo y haya mantenido ese titulo por mas de veinte años.

Los momentos Madonna no son malos. Son las señales expresas de una mujer que cree que merece lo mejor que el mundo tenga para ofrecer: las mejores botas, el mejor escenario, el mejor asiento de avión, la mejor carrera… La mayoría de las veces, gracias a su seguridad, inteligencia y su concentrada ética de trabajo, lo consigue.

La versión 2005 de Madonna es la de una mujer que fluye. En parte es espiritual, en parte narcisista, en parte es un provocativo símbolo sexual, en parte es autora de libros infantiles, en parte es artista, en parte madre, y, gracias a su nuevo look aeróbico disco, en parte es retro, y en parte futurista. Ni siquiera vive en un solo lugar; mayormente pasa su tiempo en Londres y tiene una casa en Nueva York y otra en Los Angeles. Es una contradicción. Y siempre lo será. Porque su verdadera genialidad es su capacidad de aprender. Aprende muy rápido. Una de las cosas consistentes en su carrera es su habilidad para absorber e incorporar conocimientos a una velocidad sorprendente, lo que le permite estar un paso delante de la critica, de la competencia, los fans y las tendencias. Antes de despedirnos, ella contó con los dedos las cosas que había aprendido de mi. Había cumplido su cometido.

Su nuevo álbum, Confessions on a Dancefloor, integra las lecciones que aprendió de su álbum anterior, American Life, Tal vez su álbum recibido con menor entusiasmo (injustamente), tuvo a Madonna rediseñada como una Che Guevara de la cultura pop, una chica antimaterialista que reflexionaba sobre su vida y la cultura de la que forma parte. Es su álbum Fol.. Confessions on a Dancefloor es la antitesis.

Si American Life fue un disco para la cabeza, Confessions es para los pies. Es puro ritmo. Es su equivalente a un álbum de mash-up. Toma fragmentos de cuarenta años de música dance (Giorgio Moroder, Tom Tom Club, Abba, Pet Shop Boys, Stardust, los Jacksons), mezcla partes de su propio catalogo (Like a Prayer, Papa Dont Preach, Die Another Day) y lo filtra a través de una música electrónica cool y clubera en una mezcla imparable.

Madonna recuerda que lo mas doloroso que le ha tocado vivir fue su reciente accidente de caballo donde se vio enfrentada a su propia vulnerabilidad.

A pesar de haber sido llevada al hospital, Madonna dice que el día posterior al accidente, ella decidió tomar un helicóptero a Paris para festejar su cumpleaños. Dopada con morfina sentía poco dolor. “Soy muy divertida con morfina”, dice Madonna riéndose. “Probe el Vicodin solo una vez”, dice, “me estaba muriendo de dolo y todo el mundo me decía que probara el Vicodin. Las drogas me producen un efecto extraño. Me generan el efecto opuesto. Me lo metí en la boca y lo mastique entero. Maldije a todo el mundo. Y me dolía mas todavía. Fue la peor experiencia de mi vida. Así que felizmente puedo decir que ningún medicamento –y me han dado cientos- ha tenido influencia sobre mi”.

La falta de interés de Madonna por las drogas es otra de las razones de su éxito: el mayor peligro en una carrera es la mezcla de una persona muy segura de su juicio con las drogas que alteran ese juicio.

Días atrás, Madonna estaba en Portugal, donde ensayó obsesivamente treinta veces la primera actuación en vivo del pegadizo single “Hung Up” para los MTV Europa. El resultado: no solo se robo el show, a los casi 50 años y usando un leotardo, sino que se las arregló para ser la mujer mejor vestida en el escenario esa noche.

Para Madonna, cuyas producciones escénicas han sido tan definitorias en su carrera como sus álbumes, el próximo proyecto es comenzar a planificar una gira para el año que viene. “Quiero que la gente sienta que está adentro de una bola de espejos”, dice, comenzando una descripción del show. “Quiero explorar la idea de hacer que los bailarines tengan mas presencia en el show y que sus personalidades se vean reflejadas. Y queremos instalar un sistema de sonido envolvente, porque el sistema común, en un estadio, es una basura para los que están en el publico y también para los que están en el escenario”.

Confesión on a Dancefloor comenzó como un film musical. El director frances Luc Besson, conocido por “El quinto elemento”, estaba escribiendo un guion acerca de una mujer que, en su lecho de muerte, mira hacia atrás, hacia una vida que, a causa de la senilidad y la amnesia, cree haber haber vivido pero que en realidad no vivió. Madonna, que iba a interpretar el rol protagónico y escribir las canciones, comenzó a trabajar con Stuart Price, Pat Leonard y Mirwais en los temas, sobrevolando la musica pop del ultimo siglo.

“Tuve que escribir musica de los años 20, cosas de las big bands de los 40, folk de los 60, punk y musica de ahora, de donde salio “Hung Up”, explica ella. “Incluso hice mi propia investigación, y tengo toneladas de material de referencia. Pero cuando finalmente recibi el guion, tenia trescientas paginas. Y no me gustó para nada. No era lo que yo esperaba.”

La desilusión todavía se percibe en su voz. Como la mayoría de las personas exitosas, Madonna no suele renunciar fácilmente. Entonces, aunque no le gustó el guión, se negó a abandonar el material que había escrito. “Después de tanto trabajo me sentía devastada”, dice. “Pero me encantaba la canción “Hung Up”. Entonces pensé: Sigamos escribiendo en esta dirección y veamos que pasa”.

Puede que Confesión sea la primera vez que Madonna mira hacia atrás en su carrera. “Confessions me transportó a la época en la que estaba grabando mi primer disco junto a Steve Bray. Trabajamos de un modo muy relajado en su departamento del Lower East Side (en Manhattan) con los sonidos de la calle entrando por la ventana, que se grababan y no importaba nada. Para mi, grabar este disco fue volver atrás. Fue tan liberador… Yo quiero estar en los sucuchos. Quiero estar en un lugar chiquito y sin muebles. Quiero estar como cuando empecé, sentada en el piso y garabateando en mi libreta. Trabajo mejor en ese contexto”.

Al llegar a Frankfurt, donde la esperaban dos helicópteros, uno grande y uno pequeño, esperan a Madonna y a su equipo. ¿Adivinen a cual se sube Madonna? Han llegado a la ciudad cercana de Manheim. Los agentes de prensa de las discográficas le han indicado a Madonna que la mejor manera de penetrar en los corazones y las cabezas de los alemanes es apareciendo en el tradicional programa de televisión Wetten Dass…?. Mientras Madonna y los bailarines esperan en el backstage para ensayar “Hung Up”, surge el tema del lenguaje corporal. “Me desconcierta hablar con gente que no te mira a los ojos”, dice. “No se que hacer. Me vuelve loca. O cuando te dan la mano y la sostienen mucho tiempo”.

Su relación con Ritchie, a quien conoció en una fiesta en la casa de Swing, es uno de los temas de su nuevo y sorprendentemente personal documental de gira, I´m going to tell you a secret. En el Ritchie es retratado faltando a conciertos a los que había prometido asistir, aburriéndola hasta las lagrimas en un pub cantando canciones borracho con sus amigos y palmeándole la cola cada vez que pasa. “El me irrita con cosas que saben que me molestan, como hace la gente que se conoce entre si. Pero bueno, es un ser humano. Es difícil para el. Estuvo al lado de mi en gran parte de la gira, pero es difícil para un tipo estar dando vueltas por el mundo con una mujer. Hay que ser muy evolucionado para salir de gira conmigo y no sentir que perdiste tu identidad”.

El otro hombre del documental es el padre, Tony Ciccone, un republicano de larga data, católico practicante y dueño de viñedos en Michigan, quien –frente a cámara- se pasea por el mundo de su hija sin que lo afecte el circo que lo rodea. Este es el hombre del que Madonna heredó su adicción al trabajo. “Después de ver la película, mi papá me mandó un mail”, dice Madonna. “Y al fina escribió: A pesar de nuestras diferencias –no comparto todo lo que decís- estoy muy orgulloso de vos. Es la primera vez que mi padre dice eso. O sea, a él solo le gustaron algunas cosas que hice: mi ultima gira, Evita, Dick Tracy y un par de baladas. Eso es todo”.

Sacude la cabeza y se acomoda las pestañas postizas que la maquilladora le colocó. “Es terrible”, dice suspirando. “Toda la vida saliéndome de los carriles para conseguir la atención de mi padre y él nunca se sintió impresionado”.

En los 80 y 90, muchas veces parecía que Madonna se salía de los carriles para crear controversia. Pero ahora que sentó cabeza en la vida adulta como madre de dos hijos y con una inclinación hacia lo espiritual, está bajo mayor escrutinio que nunca.

“Es gracioso que supuestamente yo haya construido mi carrera sobre la base de la controversia, y que por eso ahora hasta mis modos de crianza y mi vida espiritual perturben a la gente”, comenta Madonna. “Eso demuestra…”. Hace una pausa y sonríe. Las líneas de su cara se marcan, haciéndola parecer mas cerebral. “No se que demuestra”. Se queda en silencio y piensa un rato mas. Sus ojos se achinan, sus labios se tensan y luego, de pronto, su cara se suaviza nuevamente. “Lo que demuestra es que la gente no se siente cómoda con lo que no le es familiar”, anuncia finalmente triunfante.

Uno de los temas sobre los que Madonna recibió mas criticas es en cuanto a su calidad de cabalista. Madonna siente empatia por Tom Cruise que es parte de la Iglesia de la Cientologia. “los dos estamos en el club de los que reciben mucha mierda. Realmente no se lo que es la Cientologia, y como no se, no estoy en posición de opinar sobre eso. Pero no creo que los demás si lo sepan. Tendrían que cerrar la boca”.

Mas allá del énfasis, no hay bronca ni hostilidad en su voz, solo una fuerte convicción mezclada con la debilidad de un complejo de persecución: “¿Por qué nadie dice nada sobre los cristianos? No entiendo. Es atemorizante. Si uno lo piensa, hay corrupción en todas las organizaciones. Cuando las cosas crecen, siempre hay manzanas podridas. Miren la corrupción y la decepción al Vaticano y a la Iglesia Católica. Es una locura. Si yo vuelvo a bautizarme como cristiana, los norteamericanos se sentirían mucho mas cómodos”.

“Por mas cursi que suene, si no tuviera alguna clase de sistema espiritual de creencias, si no pudiera encontrar un modo de encontrarle algún sentido al caos que me rodea (no a mi caos personal, sino al caos del mundo), seria una persona muy depresiva”.

Una hora después del show, en el vuelo hacia Londres, Madonna recuerda la ultima vez que se emborrachó tanto que vomitó. Entonces todos discuten la teoría que afirma que, cuando la gente está borracha, revela su verdadera personalidad. “¿Cómo soy yo cuando me emborracho?”, pregunta Madonna.

“Sos casi igual”, dice Price, su productor.
“Estas menos preocupada”, agrega Becker, su manager.
“Entonces mi verdadero yo es menos preocupado”, declara. Se hunde en su asiento, y sus labios se abren en una sonrisa ancha y brillante. “A mi verdadero yo le gusta vivir el momento”, concluye.

Y este no es un momento Madonna. Es solo un momento.

 

 

 Regresar a 
Arte & Espectáculos

 

  © 2005 GayGuatemala.com Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización expresa y por escrito de GayGuatemala