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La
gimnasia afrodisíaca
Practicar
regularmente una actividad física aeróbica
mejora la vida sexual, pero los especialistas
también advierten que el exceso puede ser
contraproducente. Los ejercicios aeróbicos son,
al parecer, afrodisíacos naturales.
Capaces
de activar el torrente circulatorio, incrementar
la vasodilatación periférica y encender la
liberación de diversas hormonas como las
endorfinas, se perfilan como uno de los
activadores más efectivos del placer sexual.
"La actividad física aeróbica -marcha,
bicicleta, remo, cinta, trote- produce una serie
de resultados que indirectamente enriquecen la
sexualidad", define el sexólogo argentino
Adrián Sapetti, autor del libro Los varones que
saben amar. Y enumera: controla la hipertensión,
reduce la obesidad, mejora la circulación periférica
y la oxigenación de los tejidos, todos estos
factores de riesgo cardiovascular que atentan
contra la potencia masculina. Aunque todavía está
en discusión, las deficiencias circulatorias
también podrían comprometer la sensibilidad
sexual femenina.
En un
estudio publicado en Medicine Science in Sports
and Excercise, la revista del Colegio Americano de
Medicina Deportiva, el médico norteamericano
Brian Focht opina que "los ejercicios aeróbicos
están asociados con el mejoramiento del humor,
reducen los estados de ansiedad y las crisis
depresivas", todos enemigos de la vida
sexual. Sin embargo, algunos especialistas
advierten que el exceso de gimnasio puede ser
contraproducente a la hora de la cama. El placer
de ciertas hormonas Si el ejercicio es bueno para
el sexo, los efectos positivos de transpirar (por
lo menos media hora durante la mayor parte de los
días de la semana) se multiplican. Es simple carácter
transitivo: tras estudiar a 3500 personas
sexualmente activas, el neuropsicólogo escocés
David Weeks, del Hospital Real de Edimburgo,
concluyó que hacer el amor al menos tres veces
por semana hace que las personas luzcan hasta 10 años
más jóvenes. Y a fines del año pasado, el
cardiocirujano sudafricano Christian Barnard
postuló que la mejor receta para conservar
saludable el corazón es tomar un vaso diario de
vino tinto... y mantener relaciones sexuales en
forma regular.
·El
ejercicio favorece la liberación de endorfinas,
unas hormonas que mejoran el estado de ánimo, y
hacen que mejore la respuesta sexual tanto
masculina como femenina·, señala Sapetti, quien
también dirige la página de sexualidad
www.sexopsi.com.ar. Hace dos meses, Sapetti
demostró en un congreso de Psiquiatría en
Chicago que combatir los factores de riesgo
coronario, entre ellos el sedentarismo, favorece
la respuesta eréctil del sildenafil o Viagra.
Para la médica María Teresa Palomino, integrante
del Centro de Sexología Clínica del Hospital
Tornú, en Buenos Aires, la actividad física además
reduce los niveles cerebrales de ciertos
neurotransmisores (como la serotonina) que se
asocian a estados depresivos. ·Esto también
enriquece la sexualidad·, destaca. Cuidado con
los excesos Sin embargo, cuando hacer ejercicio se
torna una obsesión las repercusiones pueden ser
negativas. ·Los que entrenan de manera compulsiva
pueden canalizar la libido en situaciones no eróticas,
como el gimnasio·, advierte Sapetti. En Estados
Unidos se acuñó el término ·vigoréxico· para
describir a aquellas personas que siempre sienten
que les falta tornear más los músculos o subir más
kilos de pesas. Y sólo sienten placer extático
cuando se miran los bíceps al espejo. ·Cuando la
persona entiende que debe ir sí o sí al gimnasio
dos horas por día, cuando existe un enganche
compulsivo, la calidad de la sexualidad se
empobrece. Sin vueltas·, agrega Palomino. Los
fragores amorosos -está visto- se sustentan en un
delicado equilibrio de impulsos, energías y
hormonas. Lo importante es que cada persona
encuentre su dosis justa de ejercicio para no
quedar después rendido inerte en la cama.
Fuente:
SentidoG.com.ar
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