Conductas de  Exito

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El año 2007 está en tus manos
María Eugenia Hassan

Comenzar un año representa una oportunidad única para hacer los cambios necesarios que nos permitan mejorar nuestra condición de vida. Es el mejor momento para asumir el compromiso de vencer viejos hábitos negativos y cambiarlos por positivos, con la posibilidad de renovar nuestro cuerpo, la mente y el espíritu, cambiando así nuestro estilo de vida.

La transformación es un proceso que debe iniciarse de adentro hacia fuera, y la autovaloración es determinante para lograrla con éxito. Año tras año hacemos una lista enorme de propósitos que no llegamos a cumplir, porque nos falta la voluntad, pasión y constancia para conseguirlos. Tenemos que encontrarle un sentido nuevo y positivo a nuestra vida, para alcanzar la sensación de plenitud aun cuando tengamos metas y propósitos por lograr todavía. Es importante que nos tomemos el tiempo necesario para reflexionar al respecto, hasta que podamos definir que es lo que deseamos hacer y como queremos vivir cada día. Aventúrate a mirar dentro de ti mismo, deja de evadirte asumiendo más compromisos y responsabilidades de las que puedes cumplir o manejar, pregúntate qué es lo que quieres en realidad. ¿A dónde quieres llegar? ¿Cuál es el lugar que quieres ocupar en el mundo? Y disponte a responderte sin pérdida de tiempo, con valor, confianza y honestidad... Sólo así, tu vida comenzará a ser una experiencia diferente.

Propósitos de año nuevo

Los propósitos de año nuevo son una lista de intenciones donde se pretende borrar esa parte tuya que no te agrada. Todos los años desde hace tiempo seguramente haces tu lista, a veces la olvidas y en otras realizas tus peticiones. Proponte este nuevo año metas que te sirva para mejorar tus relaciones con la familia y con los amigos, para llegar a momentos de gran felicidad; y verás que algunos, con el paso del tiempo, se convertirán en motivo de inmensa satisfacción por el resultado. La felicidad es posible y depende de nuestra capacidad de percibir y valorar todo lo positivo que hay en nuestra vida. Somos felices a partir del momento en que nos sentimos a gusto con quienes somos, con las personas con las compartimos la vida, con las cosas que tenemos y con la tarea que realizamos cada día. Identifica tus propósitos en la vida y al despertarte cada mañana, pregúntate que puedes hacer durante el día para convertirlos en realidad y luego enfoca toda tu atención en esa meta.

¿Cómo recibir un nuevo año?

Hazte responsable de ti mismo(a). Supera cualquier sentimiento de víctima que puedas tener, recuerda que solo somos víctimas de nosotros mismos, cuando le permitimos a otros que nos afecten con sus comentarios o actitudes. ¡Decide ser feliz! Y comienza por tener el valor para establecer límites. Pregúntate: hasta dónde y hasta cuándo. Deja de quejarte y lamentarte... Piensa que eres perfectamente capaz de crear la vida que quieres. ¡Deja de esperar y comienza a actuar!

Vivir en el presente. La mejor manera de tener una vida plena es viviendo momento a momento. Deja de sufrir por el aspecto negativo de tu pasado y evita preocuparte por la incertidumbre del futuro, vive en presente con el compromiso de realizar tu mejor esfuerzo dirigido a construir un futuro maravilloso.

Tener una actitud positiva. Desarrolla el hábito de buscar siempre lo positivo dentro de cada situación, aun cuando te parezca negativa inicialmente. La habilidad de ver las situaciones, personas o recuerdos desde una perspectiva más positiva nos permite salir del pesimismo y de la pasividad con la que asumimos la vida.

Crear celebraciones personales. Es importante aprender a crear nuestros propios rituales para celebrar nuestras ocasiones o momentos especiales. Así resaltamos la importancia y el valor que tienen para nosotros. No necesitamos esperar a que lleguen las fechas para celebrar. Podemos celebrar el hecho de estar vivos, la presencia de nuestra pareja, el reencuentro con un amigo...

Dar gracias. Cuando reconocemos todos los regalos y las bendiciones que recibimos a diario, llenamos nuestro espacio interior de gratitud y amor. Mientras más gratitud experimentes menos resentimiento guardarás en tu corazón. Además, el sentimiento cálido de la gratitud te irá convirtiendo poco a poco en un ser humano más generoso.

Tener momentos de calidad. Los acontecimientos especiales siempre se presentan a su debido tiempo, cuando el corazón está dispuesto y el momento y las condiciones son propicios para el evento. ¡No permitas que las obligaciones y el exceso de preocupaciones te impida disfrutar de pequeños momentos de calidad. Ahorrar espacios en tu rutina diaria para conversar con tu pareja, para leerle un cuento a tus hijos, para meditar, para escuchar a alguien que lo necesita, esto puede darle un sentido renovado a tu existencia.

Compartir en familia. Muchas veces la rutina familiar se convierte en una experiencia llena de deber, recriminaciones, exigencias y obligación. ¡Hagamos el compromiso de renovar nuestro espacio familiar!! Fomentemos la comida juntos en algún momento del día, las conversaciones del alma que son las que nos permiten hablarnos con confianza, respeto y amor, compartamos recuerdos de nuestra infancia divertidos o enriquecedores... Todo esto con la intención de fortalecer los lazos que nos mantendrán siempre unidos a través del cariño.

Soñar en grande. Los sueños que atesoramos nos dan la motivación y el impulso necesarios para vivir a plenitud. Cuando tienes un propósito, tus días adquieren un sentido renovado, recuperas la pasión y el encanto por la vida. Persevera en tu compromiso de hacer cuanto sea necesario para cumplir tus sueños, concentra tu atención en cada paso que das y aprende a disfrutar del proceso que te llevara a realizarlos.

Encontrando un propósito de vida

Tener propósito en la vida marca la diferencia entre vivir plenamente, y simplemente existir. Las personas de éxito triunfan a propósito; su éxito es el resultado de un plan preconcebido y puesto en marcha. Tu plan de acción es el mapa de la ruta que te conducirá al logro de tus metas, sueños y aspiraciones. Imagínate poder visualizar tu llamado más alto o grande, tu verdadero propósito, desarrollar tu plan de éxito hacia un desempeño lleno de plenitud y pasión. Todos queremos ser exitosos, pero a veces no tenemos claro el camino a seguir para alcanzar el éxito.

Asumir responsabilidad

En una sociedad en la que la gente culpa a todos, desde sus padres hasta el gobierno por su incapacidad de salir adelante, la gente exitosa descarta asumir esa actitud de víctima, y por el contrario asumen responsabilidad por lo que ocurre en sus propias vidas afirmando "Todo está a mi alcance, y depende de mi alcanzarlo". Asumir responsabilidad es tomar conciencia que al decir que alguien o algo fuera de nosotros nos previene de alcanzar el éxito, estamos entregando nuestro poder personal a ese ente externo. Esto equivale a asumir que algo externo tiene más control sobre nuestras vidas que nosotros mismos. Si hasta ahora hemos vivido nuestras vidas según la opinión que otros tienen de nosotros, es importante recordar que la opinión de otro no tiene porque convertirse en nuestra realidad. Al asumir nuestra responsabilidad, nuestra realidad la forjamos nosotros día a día mediante nuestras decisiones conscientes ejecutadas por medio de nuestra voluntad.

Vivir con propósito

Pocas cosas tienen el poder que otorga tener un propósito claro en la vida. Vivir con propósito es tener la determinación de hacer lo que estamos convencidos que vinimos a hacer en esta vida, y estar comprometidos a hacerlo con excelencia. Mientras que encontramos un propósito, nuestras vidas consisten en hacer el menor esfuerzo para apenas existir con la menor cantidad de problemas. Una vez que encontramos un propósito amamos lo que hacemos, y se nota, y las personas quieren relacionarse con nosotros porque perciben nuestro compromiso con la excelencia. Pero, ¿Cómo encontrar un propósito? Simple, elija una causa en la cual crea, y encuentre la manera en la cual puede usar sus habilidades para el mayor provecho de todos los involucrados, incluyendo a ti mismo.

Crear un plan

Tratar de alcanzar las metas sin un plan, es como manejar por territorio desconocido sin un mapa. La diferencia entre un sueño y una meta realizable es que la meta tiene fecha. Si desea alcanzar sus metas en el menor tiempo posible y disfrutar del viaje, comience por escribirlas como pasos con fechas para ser logradas. Y manténgase realista, es preferible dar varios pasos cortos que aumenten nuestra confianza y seguridad, y nos permitan ver con mayor claridad el camino hacia nuestra meta final.

Asumir compromisos

Simplemente desear las cosas que queremos en nuestra vida no las hará realidad para nosotros. Recuerden que todo el mundo esta comprometido incluyéndote a ti, la pregunta no es si estás o no estás comprometido, sino lo importante es a qué estés comprometido. Mirando hacia tu alrededor, tu realidad, y vas a ver a que estás comprometido.
 
Perseverar

Puede sonar obvio, pero cuando se está comprometido con el éxito, darse por vencido ni siquiera se considera como opción. Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea razonablemente necesario para alcanzar nuestra meta. Dedique la mayor parte que pueda del día a realizar su sueño. Pregúntese constantemente "¿Lo que estoy haciendo me acerca más a mi meta?". En caso contrario comience a hacer algo diferente, y recuerde "La Persistencia prevalece, cuando todo lo demás falla".

Conductas de éxito te desea: Que este nuevo año te brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad. Feliz año 2007.
Pensamiento: “Se mejor cada día por numerosos que sean tus errores solo véncelos”

María Eugenia Hassan

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