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¡El cambio y el éxito
están dentro de tí!
María
Eugenia Hassan
Hoy Conductas te
invita a reflexionar sobre todo el potencial que
tienes dentro de ti mismo(a) y que a partir de
esta lectura debes comenzar a reconocer y poner
en práctica. Te digo esto porque el cambio
comienza dentro de nosotros mismos. Nosotros, no
podemos dar nada de lo que no tenemos. Damos lo
que tenemos; y, por supuesto, somos lo que
damos. Si lo que tenemos son conflictos y
confusiones, conflictos y confusiones
desparramamos entre los que nos rodean. Por el
contrario, si lo que tenemos es tranquilidad y
paz creativa y apasionada por lo que estamos
haciendo, como si fuera un hobbie, entonces ese
entusiasmo y esa energía será la que
esparciremos a nuestro alrededor. Jamás vamos a
insistir demasiado acerca de la importancia de
que el cambio comienza y termina dentro de
nosotros mismos. Todo lo demás viene, dentro y
fuera, por añadidura. Para eso, tenemos que
liberarnos de las resistencias o los temores, en
nuestras mentes. Tenemos que combatir esa
situación. Tenemos que llegar a las
profundidades de nuestro propio ser. Allí, en
esas profundidades, todos trabajamos
creativamente; y, ¿saben?, allí, todos somos uno
solo. Allí no hay conflictos. Allí está la
verdadera inteligencia.
Hay que pensar a
partir de la aceptación de lo que es y no, ser
negativo(a) o poniendo resistencia a lo que te
ocurre. No por abandono o rendición, sino
simplemente porque eso es lo único que ahora
existe. Lo que hubieras querido que ocurriera,
no existe, no ocurrió, y jamás podrá existir, si
no cambiamos al presente, con sus propias reglas
del juego. Y, para cambiarlo, tenemos, primero
que nada, aceptarlo, comprenderlo e incluso
enfatizar con esa realidad de nuestro ahora, de
nuestro presente. ¿Es esto tan difícil de
comprender y aceptar? Si, como bien dicen, a los
problemas, hay que verlos desde afuera. En otras
palabras, yo diría, mirémoslos desde adentro de
nosotros mismos. Pero en un adentro más allá del
de nuestra mente. En este marco, lo importante y
lo creador, es el ahora. El ahora tiene toda la
fuerza y vitalidad para transformarnos y
transformar nuestras sociedades. Miremos todo
esto en el contexto de nosotros mismos, de
nuestra empresa o negocio, de nuestro país, y
seres del mundo. Y, dentro de ellos, dentro del
papel, casi "de almas" que tenemos que jugar
cada uno de nosotros individualmente. Somos,
dentro de nuestras individualidades, la
totalidad de nuestro país y de nuestros mundos.
¿Cómo aprendemos
de nosotros mismos y de los demás para
realizarnos cada vez más y mejor?
Todo lo bueno y lo
malo está dentro de nosotros mismos, estemos o
no conscientes de esa realidad indiscutible. De
esto, casi no hay duda, cuando examinamos o
interpretamos las experiencias culturales,
folclóricas, antropológicas, arqueológicas y de
la literatura pasada a través de los siglos, en
papel, en piedras y en múltiples otras
manifestaciones de la humanidad durante su
historia escrita y no escrita. Y, de todo esto,
nos convencemos aún mucho más, cuando logramos
introducirnos y tomar conciencia de nosotros
mismos, y de la forma en que el universo se
replica, dentro de nosotros mismos. La
realización y mejoramiento de nosotros mismos,
no es más que el proceso interminable de toma de
conciencia cada vez más profunda de todo lo
anterior, hasta que todo lo anterior pase a
nuestro consciente. Entre las múltiples
herramientas a nuestro alcance, tenemos, además
de a nosotros mismos, a las apreciaciones y
evaluaciones conscientes y a veces inconscientes
que hacemos acerca de los demás. De los otros,
lo que más nos saca de quicio, son aquellas de
sus características similares a aquellas de
nuestras propias características con las que más
descontentos estamos al interior de nosotros
mismos. Y, a la inversa, aquellas de las
características del prójimo que más apreciamos,
por lo general son aquellas que nosotros también
tenemos, en diferentes grados, y que, lejos de
molestarnos, nos satisfacen.
En otras palabras, para sacar a la superficie,
tomar conciencia, asumir y comenzar a mejorar, y
efectivamente mejorar aquellas de nuestras
características que más nos anclan y hunden en
lo que más nos disgusta de nosotros mismos,
tenemos que detectar aquello que más nos
disgusta de nuestro prójimo. Entonces, en lugar
de molestarnos con ellos, más bien
agradezcámosles y, lo más importante,
aprovechemos la oportunidad para reflexionar,
focalizar y actuar más en profundidad dentro de
nosotros mismos.
LAS 10 REGLAS QUE
AL PARECER NOS GOBIERNAN, SON:
1.-
Aprender a aceptarnos y a crecer a partir de lo
que somos y tenemos y no a partir de lo que
quisiéramos ser o tener.
2.-
Reconocer que la vida, a través de nosotros
mismos, de los demás y de nuestras
circunstancias, constantemente y en cada momento
nos presenta con lecciones para aprender y
superar, tal como si estuviéramos en un programa
de educación continua e ininterrumpible.
3.- Darnos
cuenta que realmente no hay errores, que sólo
hay, lecciones que aprendemos o no aprendemos,
que superamos o que no superamos, y que, todo lo
que nos pasa, como lecciones que son, son
solamente experiencias vivenciales de la
realidad misma.
4.-
Observar y estar claros que, aquellas de las
lecciones con la que las circunstancias de la
vida nos enfrentaron y, por cualquier razón, no
aprendimos ni superamos, se siguen repitiendo,
una y otra vez, infinitamente.
5.- Vivir y
aprovechar la realidad de que nuestro
aprendizaje, el proceso de enseñanza-aprendizaje
en el que vivimos y viviremos, jamás termina.
6.-
Aceptar, tomar conciencia, asumir y aprovechar
que indudablemente no hay nada mejor que el
"aquí y ahora," el "allá y después" no existe,
aunque alguna vez vaya luego a existir, toda vez
que, para entonces, ya se habrá debidamente
transformado en un "aquí y ahora," sobre el que
SÍ podemos actuar.
7.-
Vivenciar que, los otros, los que nos rodean,
son espejos de nosotros mismos, a través de los
cuáles podemos aprender, crecer y realizarnos
nosotros.
8.-
Recordar que todo lo que hacemos de nuestras
vidas, es, pura y exclusivamente, nuestra propia
responsabilidad. Somos los artífices de nuestros
propio destino.
9.-
Reconocer que, todas las repuestas, sin
excepción, están dentro de nosotros mismos. Los
demás pueden o no ayudarnos a encontrarlas, pero
jamás pueden darnos esas respuestas si las
mismas no están dentro de nosotros mismos. Sólo
pueden darnos "sus respuestas," y esas jamás nos
servirán, más allá que para complicarnos la
vida, en el caso que las queramos imitar sin ser
las nuestras propias; y
10.- Saber
que diariamente tenemos que recordarnos y hacer
frente a todas y cada una de las reglas
anteriores, según sea la prioridad del momento.
Todo depende de
nuestra realización personal y el éxito de
nuestros emprendimientos de cualquier índole.
Todo es, al final, bueno, por malo que parezca,
siempre que lo sepamos aprovechar. No hay algo
ni nada más cierto que aquello de que "no hay
mal que por bien no venga," si es que, a eso que
llamamos "mal," empleándolo como una lección
experiencial de la vida, lo utilizamos para
aprender la lección que nos toca aprender en
cada momento, evitando así que, esa misma
lección, la vida, o sus circunstancias, nos la
tengan que repetir, una y otra vez, sin que
podamos avanzar y acercarnos más "hacia nuestra
graduación" en la Universidad Eterna de la Vida.
PENSAMIENTO:
No olvidemos que, "nada se pierde, y que todo
se transforma." María Eugenia Hassan
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