La mejor
solución es enfrentar el problema
Maria Eugenia Hassan
La vida se
caracteriza, muchas veces, por ser una cadena de
problemas que parecen no tener solución. Nos
sentimos ahogados ante las dificultades por
culpa de nuestra falta de visión y en ocasiones
preferimos huir en lugar de darle el frente y
solucionarlo. Es normal esta situación, pero no
debe convertirse en una costumbre. ¿Sientes que
no puedes solucionar tus problemas?, te felicito
sinceramente. Eso quiere decir que la vida está
exigiendo algo más de ti, quiere saber cuánto
puedes llegar a crecer ante las dificultades. La
vida te está gritando en la cara que tú puedes
dar mucho más, que tienes más talento y un
enorme potencial, te está diciendo ¡eeeeyyy,
despiértate y levántate, es hora de entrar en
acción¡
Frente a los
problemas, la actitud de la persona humana se
comporta de tres maneras distintas:
1. Aquella en
que el hombre se retrae frente al problema y se
retira sin afrontarlo, huye.
2. La más
consecuente, cuando la persona objetiva el
problema, lo asume, lo analiza le busca
solución. Se enfrenta y vence.
3. Quien ante
la dificultad lo que hace es ignorarla, con arte
la rodea y sigue su camino, pero siempre con el
problema a su espalda. Esa es la actitud de
quien huye hacia adelante.
Entre los
problemas que afronta la humanidad los hay de
dos naturalezas: Problemas materiales y
problemas sociales. Para los primeros, el
recurso es la ciencia y la técnica aplicadas con
el saber y el trabajo. Los problemas sociales,
sin embargo, presentan un cariz muy distinto. En
la medida que los actos sociales son
consecuencia de la concurrencia de variados
individuos, su problemática no puede ser
tratada, sino por el análisis conjunto de las
motivaciones que reflejan las actitudes en
conflicto.
Todo acto
humano libre corresponde a unos estímulos, a un
porqué, a un para qué. En principio, la
voluntariedad de ese acto estaría orientada a
producir o conseguir un bien. El problema se
produce cuando el bien buscado entra en
conflicto de intereses con los bienes apetecidos
igualmente en los actos ajenos.
Ante los
problemas sociales de esta naturaleza, una de
las actitudes posible es la de no asumir la
existencia del conflicto de intereses, pasar por
encima, dejando latente el problema como si el
mismo careciera de entidad.
Cuando así se
actúa, sea a nivel familiar, laboral, político,
comunitario, etc., la mayor parte de las veces
el problema, falto de atención, no sólo no
desaparece sino que se desarrolla, llegando a la
larga a poder convertirse en una intrincada
oposición de planteamientos cada vez más difícil
de abordar.
Las dos
principales causas que generan las controversias
humanas en el ámbito de grupo son: La falta de
cultura social y la injusticia. Ambas responden
a la marginación de un mismo denominador: El
bien común.
Pasar por
encima de los problemas sociales sin invertir en
la promoción de la cultura social, en la
conciencia de la necesidad de relativizar los
derechos sobre los bienes en función de que se
forma parte de una colectividad, se convierte en
una temeridad para quienes ejercen cualquier
tipo de autoridad.
Soslayar las
exigencias de la justicia social en las
determinaciones de quienes ejercen el poder, no
supone más que intentar ignorar una problemática
cuya propia dinámica interna casi siempre
termina por engendrar una espiral de violencia.
Cuando el
hombre no vence los problemas que se enfrentan,
los problemas le acaban venciendo a él. Cuando
la sociedad no asume y racionaliza sus propias
contradicciones, éstas terminan por sangrarla.
Al huir hacia delante, se sigue, pero huyendo.
10 PASOS
PARA SOLUCIONAR SUS PROBLEMAS:
Paso 1.-
Modifique su lenguaje de negativo a positivo. En
lugar de utilizar la palabra "problema", utilice
la palabra "situación" o "circunstancia". Un
simple cambio como este le ayudará a ver desde
una perspectiva diferente ese "problema".
Paso 2.-
Defina con claridad la situación. ¿Cuál es
exactamente el reto al que se está enfrentando?
¿Qué está causando esa sensación de ansiedad o
estrés? ¿Por qué está insatisfecho? ¿Qué le
mantiene preocupado?… Escriba la respuesta a
estas preguntas de la manera más clara que le
sea posible.
Paso 3.-
Pregúntese: ¿Qué más es el problema? No se
contente simplemente con una respuesta
superficial. Busque las raíces y el fondo del
problema en lugar de dejarse despistar por los
síntomas superficiales del mismo.
Paso 4.-
Pregúntese: ¿Qué debe lograr la solución a este
problema? ¿Qué ingredientes ha de tener la
solución? ¿Cómo debería ser la solución ideal a
este problema? Defina todas las características
que ha de tener la solución de una manera
absolutamente clara.
Paso 5.-
Elija la mejor solución comparando las mejores
soluciones frente al problema por una parte, y
tu solución ideal por la otra. ¿Cuál es la mejor
manera de actuar en este momento bajo estas
circunstancias?
Paso 6.-
Antes de implementar tu decisión, pregúntate:
¿Cuál es la peor cosa que puede ocurrir si esta
solución no funciona? Antes de poner esfuerzo,
tiempo o dinero en una determinada decisión
viene bien evaluar las consecuencias que tendrá
el hecho de que esa solución fuese un absoluto
fracaso.
Paso 7.-
Establezca puntos de chequeo en su decisión.
¿Cómo sabrá que está haciendo progresos en la
dirección adecuada? ¿Cómo medirá el éxito de sus
acciones? Haga su avance y chequéelo
periódicamente a lo largo de todo el proceso.
Paso 8.-
Acepte la responsabilidad total por implementar
la decisión. No es el momento de buscar excusas.
Una vez tomada la decisión, usted es el
responsable absoluto de los resultados.
Paso 9.-
Establezca una fecha límite. Una decisión sin
una fecha límite para estar implementada es una
simple intención. No cometa este gran error. Las
intenciones generalmente se posponen
interminablemente y jamás llegan a
materializarse.
Pero una
decisión verdadera, por tremenda que parezca en
la cantidad de esfuerzo que haya que poner para
materializarla, tiene un poder increíble cuando
existe el compromiso de una fecha límite.
Paso 10.-
Tome acción masiva. No es momento de
vacilaciones llegadas a este punto. Cuanto más
rápido se mueva en la dirección que ha
establecido, antes resolverá el problema. Los
grandes realizadores atacan los problemas donde
es más fácil vencerlos: En el campo de las
decisiones comprometidas y la acción.
"Si no está en
tus manos cambiar una situación que te produce
dolor, siempre podrá escoger la actitud con la
que afrontes ese sufrimiento".
Viktor Frankl
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