María Eugenia Hassan
Todos tenemos una
inteligencia ilimitada para encontrar las
respuestas.
Es difícil determinar hasta
qué punto dependemos de las influencias del
entorno, hasta en la edad adulta. Yo me asombro
de este fenómeno, de manera constante. Y hasta
me río a solas cuando estudio a muchos filósofos
que proclamaron al mundo su libertad mientras
seguían innumerables esquemas impuestos por la
cultura.
El seguimiento de muchas
normas sociales es saludable y se interpreta
como un símbolo de igualdad que promueve el
equilibrio social: Detenernos cuando el semáforo
está en rojo, mostrar cortesía en las
relaciones sociales, respetar las leyes
establecidas, higienizar el cuerpo y vestirnos,
puede traducirse como una forma de respeto a los
demás.
La palabra libertad entonces
tiene sus condicionamientos, al igual que muchos
de los conceptos y planteamientos que forman lo
que hoy consideramos como verdad.
Estos condicionamientos han
sido un obstáculo para los humanistas que se
han identificado con misiones de transformación
de la humanidad: Es difícil convencer a quienes
ya están convencidos. Por eso, es mejor adoptar
la siguiente filosofía: No hay necesidad de
convencer a nadie. El ser humano es inteligente
y puede convencerse a sí mismo sin necesidad de
presiones innecesarias. Los cambios que no nacen
de la voluntad individual son pasajeros.
Esta sentencia tal vez no sería
aplicable igual que las normas sociales, pero sí
en la esfera individual de valores y creencias.
Cuando uno decide convencer a alguien presume
que el otro está en un grado de inferioridad.
El otro, en este contexto, está tan mal que
necesita ayuda.
DESDE UN ÁNGULO PSICOLÓGICO
No podemos hablar de una
libertad absoluta porque seguimos innumerables
esquemas impuestos por diferentes culturas.
Los roles de superioridad
presentan una oportunidad para que los
individuos con inclinaciones a roles paternales
tengan un campo de acción, salvar a los que están
perdidos, conducir a los que supuestamente
estamos en la oscuridad. Al mismo tiempo, esto
presenta una oportunidad para brindar un rol a
los que necesitan una fuente externa para
realizarse; los que creyeron que no podían
caminar por sí mismos y entregaron su derecho a
la vida y a ser. La dinámica de los roles se
manifiesta muchas veces en las amistades. Hay
amigos que necesitan un rol de mando para
relacionarse, hay otros que se conforman con ser
dirigidos. Yo veo esto reflejado en los correos
electrónicos en cadena: Quien se toma la tarea
de enviar correos electrónicos en cadena en
cierta forma, quizás inocentemente, está
determinando lo que otros quieren leer, ya sea
el chiste, el consejo o la causa; esta es una
forma de mando. Hay correos electrónicos hasta
para que nos protejamos de virus en las
computadoras. Es decir, "nuestros amigos
hasta se preocupan de nuestras
computadoras", cuando en realidad esto
debiera ser un problema de nosotros.
Cuando se analiza el tema de
las dependencias tenemos obligatoriamente que
considerar el análisis de la libertad, no la
libertad financiera o la libertad política o
cultural. Me refiero a esa libertad de elegir lo
que somos, lo que pensamos, lo que creemos, lo
que sentimos, lo que aceptamos como verdad o
ilusión.
Hablando con muchos amigos
que analizan este tema, me comentan que este
proceso de libertad empieza con "el
preguntarse sobre el porqué de las cosas".
Creo que esto funciona para muchas personas. En
mi caso, me gusta depender de mi sentido de
orientación interna, al cual apoyo
incondicionalmente: Cuando observo la realidad
no pienso en lo que he leído o en lo que otros
creen, simplemente observo la realidad sin dejar
que las influencias de otros pensadores
determinen mi punto de vista. Luego, no intento
convencer a nadie de lo que aprendí, pero sí
me doy la libertad de comunicar mi observación,
respetando la opinión de los demás.
En mi opinión, lo importante
no es el método como lleguemos a experimentar
"la realidad" o la verdad, lo
importante es llegar a ella por una vía
directa, y no asumir como verdad la opinión de
terceros.
¿Qué pasaría si yo
olvidara todo lo que he leído y desaparecieran
todos los conocimientos que aprendí de la
cultura? Empezaría de nuevo. Y quizás habría
un sentido común que me indicará que muchas
cosas son necesarias, y otras innecesarias para
mi evolución. La vida no se acabaría, todo
continuaría en una escala ascendente.
¿POR DÓNDE DEBO EMPEZAR?
Tú tienes una inteligencia
ilimitada para encontrar la respuesta. Quien te
diga lo contrario, está subestimando tus
capacidades.
¿Hacia dónde te lleva el
camino de la libertad de pensar? Es difícil
predecirlo. Posiblemente te lleve a comprender
que todo el mundo tiene una verdad particular
que debe ser respetada. Unos la heredaron de
otros y se apegaron a ella sin entender la razón
ni el motivo, pero esa es su verdad. Tal vez te
lleve a ver que no hay necesidad de juzgar las
opciones humanas, y dejar que cada quien sea
libre de elegir.
Esta visión te ayudaría a
relacionarte con un mundo que no es hostil, ni
es malvado, ni está lleno de vileza; por el
contrario, está lleno de personas que han
elegido un camino para vivir, adaptado a su
manera de entender las cosas.
La libertad no es simplemente
una condición individual que trasciende a la
vida de una persona, se extiende desde el
individuo a la colectividad social creando un
espacio que le permite al ser humano elegir lo
que es y lo que cree, sin la aplicación de
juicios innecesarios.