Por María Eugenia Hassan

Sonreír no cuesta nada,
entonces por qué no regalar una sonrisa.
A pesar de tropezarnos con él
durante toda nuestra existencia, te has
preguntado alguna vez en tu vida ¿qué es un
problema?. Un problema es una forma mental con
dos polos, uno positivo y uno negativo; esas
formas mentales se sostienen por la mente, y
dejan de existir cuando la mente deja de
sostenerlas, de alimentarlas. ¿Qué es lo que
debemos hacer nosotros? ¿Resolver problemas?
No, eso no es lo que se necesita. ¿Entonces qué?
Lo que se necesita es disolverlos. ¿Cómo se
disuelven? Sencillamente olvidándolos; cuando
uno está en alguna preocupación, uno sale un
poco al campo o procura estar en armonía con
todas las cosas; con la naturaleza, con todo lo
que es, con todo lo que ha sido y con todo lo
que será. Olvidar problemas es básico; ustedes
me dirán: "Es imposible olvidar
problemas". Sí es posible, cuando uno
quiere olvidarlos lo único que tiene que hacer
es poner a trabajar cualquier otro centro de la
máquina orgánica. La habilidad para superar
los desafíos y perseverar frente a la
adversidad resulta fundamental para el ser
humano. Las personas se vuelven optimistas en
cuanto creen que pueden hacer algo al respecto,
y pesimistas cuando se sienten impotentes,
enfocarnos en lo que podemos cambiar y no
echarle la culpa a los demás.
El problema es algo que la
mente se crea; cuando uno lo disuelve, deja de
existir para uno, pero la gente tiene miedo de
resolver un problema, tiene miedo de olvidarlo y
eso es muy grave. Pensar por ejemplo: "Si
no pago el alquiler de la casa, debo
abandonarla, tengo que salir y ¿dónde me voy?
Aquí entra el temor; primero que todo uno tiene
que aprender a no temer. Cuando termina el
temor, pues la vida le reserva a uno muchas
sorpresas agradables; a veces lo que parecía
insoluble se vuelve soluble, lo que parecía un
problema demasiado difícil parecerá más fácil
que tomarse un vaso con agua; de manera que la
preocupación estaría demás ¿verdad?. La
preocupación es algo que daña la mente, la
preocupación la crea el problema; es claro que
el problema, con sus polos positivo y negativo,
que no es más que una forma mental, hace
conflicto en la mente, entonces viene la
preocupación que daña la mente y que daña el
cerebro también.
VER LA VIDA CON OTRO PUNTO DE
VISTA
Sonría:
Sonríale a la vida, a la
gente, a todas las cosas, ayudará a que su
actitud ante la vida y las cosas sea positiva.
La sonrisa es algo que normalmente la gente
devuelve, y ese feedback retroalimentará su
nueva forma de ver el mundo. Regale sonrisas,
puesto que es gratis y se verá recompensado.
Valore las cosas por pequeñas
que parezcan:
Los pequeños detalles son,
generalmente, los que llenan la vida de pasión
e ilusión. Intente gozar de cada pequeño
detalle o cosa, valóralo como se merece.
Dedíquese unos minutos al día:
En ocasiones, no tener ni un
minuto para uno mismo hace que la persona se
deprima, se vuelva esclavo de los deberes, y le
resulte difícil mantener una actitud positiva.
Para que esto no ocurra, dedique unos minutos al
día a algo que le resulte placentero; un libro,
un baño, un poco de deporte o cuidados
personales.
Póngase metas diarias:
Aparte de hacer los deberes
cotidianos, al levantarse de la cama, piense en
algo que le gustaría hacer, y procure hacerlo,
sea positivo. Márquese una meta real para cada
día e intente cumplirla, de este modo, se
sentirá recompensado; y su actitud ante los
retos será mas positiva cada vez que vea
cumplido alguno de ellos.
Cada problema superado es un
paso adelante, sonría ante este nuevo logro.
Céntrese en sus cualidades y
no tanto en sus defectos:
Estar todo el día viendo los
defectos o complejos que tiene, sólo le puede
conducir a hundirse o deprimirse. Todas las
personas tienen aspectos o cualidades positivas,
piensa en las tuyas y sácales provecho.
Hable de lo positivo de las
cosas:
Seguramente habrá muchas
cosas que le vayan mal o que no vea bien, pero
probablemente también viva o vea en los demás
cosas buenas y hermosas. Procure hablar de lo
bueno de las personas, de lo bueno de su
trabajo, en vez de centrarse en lo malo, o en
los defectos de las personas, de este modo verá
como a la vez que su actitud es positiva, se
siente mejor consigo mismo.
No piense en obstáculos sino
en triunfos:
Piense en los obstáculos que
la vida le pone como retos, como pasos adelante.
Considere cada paso bien dado como un triunfo, y
anótalo en tu lista de cosas positivas. Cada
problema superado es un paso adelante, algo de
lo que se puede aprender. Intenta buscarlo
siendo positivo.
Alimente su autoestima:
Poseer una autoestima baja
puede dificultar el camino para tener una
actitud positiva. Para que ello no ocurra,
procure quererse más a sí mismo, no se
desestime. Empezando por tener una autoestima
elevada, podrá ver el mundo con más optimismo.
En definitiva, lo bueno de un
problema es que siempre tiene solución, lo
interesante es que es un obstáculo que hay que
saber superar con nuestras propias habilidades y
que siempre nos dejará una enseñanza y nos
ayudará a crecer como personas. Un problema o
una dificultad es como una oveja disfrazada de
lobo, impresiona al principio, pero sólo es
cuestión de saber dominarlo con nuestras
propias destrezas y habilidades. Un problema es
un reto que nos obliga a reflexionar acerca de
qué estamos hechos y salir adelante con la
solución en las manos. Es bueno que de ahora en
adelante, cada vez que tengas un problema escríbelo
en un papel, pero recuerda escribir al lado de
tu problema por lo menos cinco posibles
soluciones. Todas las respuestas y todas las
soluciones están en Dios y en tus manos, no lo
olvides.
Pensamiento
"El optimista encuentra
una respuesta para cada problema. El pesimista
ve un problema en cada respuesta".
Anónimo
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