María
Eugenia Hassan
El
sistema nervioso simpático y la médula
suprarrenal segregan la hormona norepinefrina,
ante un peligro inminente.
El
miedo es algo muy natural y normal en el ser
humano, si no fuese así no tendríamos la
oportunidad de superarlo y de crecer como
personas. Como cualquier obstáculo en la vida,
el miedo nos invita a atrevernos a seguir
adelante para conquistar nuestros objetivos y
hacer realidad lo que queremos.
La
palabra miedo proviene del latín metus, y este
vocablo se ha conservado casi intacto únicamente
en el castellano ("miedo") y en
gallego-portugués ("medo"). En las
demás lenguas románicas, el sustantivo deriva
del latín pavor, que en castellano existe únicamente
como palabra culta: francés "peur",
italiano "paura", catalán
"por".
El
miedo es la vivencia de amenaza, de riesgo para
uno mismo o para lo que uno define como
pertenencia. El miedo demanda autoprotección o
búsqueda de protección de alguien o de algo.
No podemos negar nuestras emociones de rabia,
miedo, tristeza, alegría, amor, pero sí
podemos aprender a expresarlas de una forma más
adecuada.
El
miedo es una emoción que reconocemos a través
de una serie de cambios fisiológicos
relacionados con el sistema nervioso autónomo y
el endocrino, su sentido básico es el de
protección ante estímulos peligrosos, pero el
ser humano, por su forma de vida, saca de
contexto el carácter innato del miedo y lo
transforma en estados similares sin esa función
protectora. Es un estado de ánimo caracterizado
por inquietud o perturbación, surge cuando nos
hallamos en una situación de peligro o
malestar. Se trata de un mecanismo de alerta que
a veces se activa sólo al pensar en la situación
que debemos enfrentar.
Las
reacciones comunes ante el miedo son el ataque,
la huida, la paralización o algunas conductas
sociales de sumisión frente a dominancia.
CAMBIOS
FISIOLÓGICOS ANTE EL MIEDO
Los
sistemas fisiológicos implicados, a nivel
interactivo, por excelencia, son: el sistema
nervioso autónomo y el sistema endocrino.
La
movilización de los recursos corporales,
adecuados para una respuesta de ataque-huida,
frente al peligro, se ponen de manifiesto a través
de la activación del sistema nervioso simpático
y la médula suprarrenal que va a segregar
hormonas como la epinefrina y norepinefrina, si
se mantiene la situación, se pasa de la reacción
de alarma, al período de resistencia y el
control pasa de la médula a la corteza
suprarrenal y a la adenohipófisis, las hormonas
implicadas son las denominadas antiflogísticas
(rebajan los procesos inflamatorios) y están
relacionadas con el metabolismo de azúcares en
el organismo (Glucocorticoides: hidrocortisona,
corticosterona y cortisona), por consiguiente,
se relacionan con el aporte de energía al mismo
en la fase de resistencia de la que hablamos.
El
estrés prolongado produce una disminución en
la actividad de la tiroides (disminución de la
hormona estimulante tiroidea) y una menor
secreción de la hormona del crecimiento.
El
miedo es una reacción de protección por parte
del organismo.
También
hay una clara repercusión del estrés
continuado en la alteración del comportamiento
sexual y reproductivo, se produce, por tanto,
ante una situación continúa de emergencia en
el organismo, una menor actividad del
crecimiento, reproducción y defensas frente a
procesos infecciosos, tanto sea la causa del
estrés: Psicológica, por traumatismo quirúrgico
o causa ambiental.
Podemos
decir, de forma simplificada, que el miedo es
una reacción de protección por parte del
organismo que depende del desarrollo filogenético
y también de la situación concreta en la que
se produzca. Frente a una situación novedosa y
provocadora de miedo, lo más adecuado es tener
la sensación de control, para ello puede ser
interesante disminuir nuestra vulnerabilidad y
aumentar nuestra resistencia, situación que
llevamos a cabo a través del manejo de nuestros
pensamientos (actitudes, distorsiones,
exageraciones, creencias...).
Estos
postulados vienen a resumir, las indicaciones
anteriores que hemos hecho sobre el miedo, es
decir, ante una situación o estímulo
atemorizante hay que asumir una postura de
autocrecimiento y aprendizaje ("de esta
situación saldré fortalecido y con más
recursos").
Tomar
una decisión, sea cual sea: Puedo afrontarlo en
ese momento o puedo darme tiempo para adquirir
recursos nuevos para afrontarlo o simplemente
puedo ignorarlo por un tiempo, hasta que se
vuelva a presentar.
SI
TIENES MIEDO? ¡ENFRÉNTALO!
¿Crees
que el temor es tan poderoso como para influir
en nuestro comportamiento y actitudes? Hay que
romper la barrera del temor y salir de ese
estancamiento, ya sea amoroso o en el logro de
metas, tomando decisiones y poniendo sentido a
la vida. Para superar el miedo a cualquier cosa,
es preciso que lo enfrentes.
Una
vez que se ha decidido enfrentar lo que se teme,
es importante aprender a cambiar la actitud ante
la vida y desarrollarnos plenamente como
personas independientes; a continuación algunos
ejemplos:
*
Confía en tus propias capacidades, en forma
positiva y realista, sin creerte el mejor, pero
aspirando a serlo.
*
No necesitas la aprobación constante de los demás;
recuerda que no puedes gustar a todos.
*
Ten valor para mostrar sentimientos y creencias,
porque forman parte de ti mismo.
*
Se valiente para llevar a cabo tus propias ideas
y proyectos, y defiende tus principios, siendo
consecuente con ellos.
*
Cualquiera tiene derecho a equivocarse y
fracasar, y no por ello el valor como persona es
menor; no te evalúes por una actuación, y
vuelve a intentarlo; además, considera que el
éxito o el fracaso no siempre dependen de uno
mismo.
*
No te valores por los resultados de tus
acciones, conviene evaluar las cosas por lo que
hemos hecho, por nuestro esfuerzo. Muchas
personas no fueron valoradas en su tiempo, y no
por ello dejaron de creer en sí mismas.
*
Haz cosas que te diviertan, siempre y cuando no
importe el resultado; cantar o dibujar en una
situación difícil son ejemplos de ello, ya que
pueden ayudarte a acabar con la ansiedad.
*
Critica dejando a un lado tus sentimientos. Ante
un momento complicado, pregúntate a ti mismo qué
te diría tu mejor amigo (a), lo cual ayuda a
ver las cosas desde otra perspectiva, y evitarás
obtener conclusiones poco realistas.
*
Evita las profecías, es decir, no te anticipes
a lo que va a suceder con algo que hayas
realizado, pues este tipo de juicios
generalmente son erróneos por no contar con
todos los elementos para la evaluación.
*
El miedo es mal compañero, porque nos lleva
precisamente a las cosas que debemos evitar.
Algunas personas temen tanto perder a su pareja
que lo consiguen al abrumarla demasiado.
*
Desarrolla tu sentido del humor y no le des
importancia a cosas que no la tienen. No todo el
mundo está pendiente de nosotros y, la mayoría
de las veces, aquello que nos parece importante
no lo es para los demás.
*
No huyas de las responsabilidades y acéptalas
como un reto. Nadie está libre de equivocarse,
y piensa que si se cierra una puerta, se abrirá
otra.
*
Premia tus logros. Márcate pequeños objetivos
y hazte un regalo por haberlos conseguido, lo
cual te enseñará a valorar tus triunfos y a
alegrarte de ellos.
*
Ser nuestros peores jueces no es benéfico, pues
genera insatisfacción permanente; en vez de
ello, procuremos ser objetivos al emitir
opiniones sobre nosotros mismos.
Pensamiento
"Por
lo tanto, todos los miedos e infinitos
sufrimientos surgen de la mente".
Buda
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