Uno de los sentimientos más
comunes en nosotros los seres humanos es la
sensación de que las cosas que hacemos no están
funcionando como queremos realmente, muchos lo
llaman mala suerte, otros mala racha y algunos
piensan que todo llegará a concretarse en el
momento más adecuado. Quizás estos últimos no
estén tan equivocados si lo vemos desde el
punto de vista de que todo se puede lograr,
siempre y cuando estemos decididos a lograrlo.
Para que esas cosas que tanto
queremos realizar puedan concretarse, es
necesario que comencemos a hacer ciertos ajustes
y arreglos en nuestra parte más interna. Por
ejemplo, cuando un carro no está funcionando
bien, hay que revisarlo para saber qué está
pasando; podría ser algo relacionado con el
motor, el radiador o el carburador. Me refiero
al hecho de que hay que arreglar algo dentro del
carro para que funcione correctamente. No quiero
decir con esto que el ser humano sea igual a un
carro, pero este ejemplo nos ilustra claramente
que si deseamos cambiar esos resultados que
tanto nos molestan, debemos revisarnos por
dentro para obtener lo que realmente queremos.
En nuestro caso, como seres
humanos, cambiar interiormente significa
modificar nuestra forma de sentir o de
reaccionar frente a un evento dado, por ejemplo;
una conversación con otra persona, una noticia,
una relación de pareja o un hecho cualquiera.
Muchas personas temen realizar cambios porque
representa el hecho de enfrentarse con algo
desconocido, es la dificultad de aceptar que algún
aspecto está mal dentro de nosotros, por
ejemplo; cuando una persona es alcohólica le
cuesta aceptarlo hasta que en algún momento es
convencido y busca ayuda, también sucede cuando
alguien queda desempleado de repente y no puede
creer que está sin trabajo.
Estos pensamientos actúan
como un freno que nos impide seguir creciendo
interiormente y mejorando cada día. Recuerda
algo muy importante, el cambio interior es sinónimo
de evolución y cuando cambiamos para mejor algo
bueno está por suceder.
El cambio interior es un
proceso de transformación interna que nos
permite comenzar a dirigirnos en una nueva
dirección, alejándonos de lo que nos desagrada
y perjudica, para acercarnos a lo que nos
beneficia y nos produce placer. La personas que
evaden el cambio, son personas que viven una
vida rutinaria, mediocre y aburrida.
Una vida sin cambio interior
es simple supervivencia. Las personas que logran
realizar sus metas y objetivos, son las que
saben que cambiar es tener la oportunidad de
aprender algo nuevo para crecer y para cambiar
es necesario explorar lo que está más allá de
nuestro conocimiento actual, es necesario
expandir nuestros propios límites; esto
significa tener la flexibilidad necesaria para
modificar nuestro modo de sentir o de actuar con
el fin de lograr nuevos y mejores resultados.
Ten presente que la llamada
"realidad" no es más que nuestra
realidad y no la realidad absoluta. Cambiar
interiormente significa expandir esa limitada
realidad subjetiva y cuando logres entender que
tu vida está llena de sorpresas; cuando
comprendas que eres tú quien debes proteger la
salud de tu cuerpo (alimentándote sanamente,
realizando ejercicios, pensando positivamente);
cuando valores que la calidad de la relación
con tu pareja y con tus hijos depende, no sólo
de las horas que trabajas y del dinero que
aportas, sino también del apoyo, comprensión y
respeto que demuestres por esas personas, sólo
así comenzarás a hacer los cambios que te
dirigirán hacia una vida más feliz.
Tú puedes lograr cualquier
cosa que te propongas, especialmente si
entiendes que cambiar interiormente es la clave
para seguir evolucionando.
LA VERDADERA BELLEZA ES LA
INTERNA
Estamos acostumbrados a
admirar a la gente por su belleza externa, la
ropa que usan o el dinero que tienen y por eso
no nos preocupamos realmente por lo auténtico:
La belleza interior.
Debemos ser conscientes que
la cara es el espejo del alma y una persona
llega a ser feliz sólo cuando se encuentra bien
consigo misma, con su cuerpo, con su trabajo,
con la familia, los amigos y todo lo que le
rodea.
El que está feliz
internamente se siente bien y eso lo exterioriza
y lo muestra a los demás sin ninguna intención,
esa es la belleza interior. Estas personas se
ven bien sin necesidad de maquillaje. Ocurre lo
contrario con las personas que no se sienten
bien por dentro y por más que se maquillen, se
arreglen o se escondan detrás de unos lentes de
sol, una ropa cara o intenten forzar una
sonrisa, todo el mundo se da cuenta de que no
están bien, ya que el estado de ánimo (los
celos, la rabia, la envidia, la depresión) no
se pueden ocultar.
Hoy en día la gente se gasta
verdaderas fortunas en operaciones de cirugía
estética, en ropa cara, en estilistas, en
dietas milagrosas y en bronceados artificiales,
pero nunca llegarán a cambiar de verdad, porque
piensan equivocadamente que sus problemas
personales se resuelven mejorando su apariencia
física.
Los verdaderos cambios se
hacen desde adentro hacia fuera, es decir,
hacemos ajustes internos para mejorar nuestra
calidad de vida.
Cuando sientas que las cosas
no están saliendo como tú quieres, cuando
sientas que todo pasa muy lento y no terminas de
arrancar, es el momento para que te revises por
dentro y comiences a cambiar.
Pensamiento:
"La mayor sabiduría que
existe es conocerse a uno mismo".
Galileo Galilei
Para comentarios sobre este
artículo escribe al correo electrónico: