Chicas

Regresar a chicas 



 

Mujeres: Heteros a los 20 y lesbianas a los 30

 Elle-. Algunas se negaban a aceptarlo, otras han descubierto una nueva dimensión de su vida en pareja. Superados los prejuicios, nos hablan de su actual sexualidad.

La famosa serie de televisión Friends tuvo un comienzo memorable. En el primer capítulo, el personaje de Ross se acerca a sus compañeros para contarles que su esposa, Carol, le ha abandonado por una mujer. «¿Y tú no sabías que era lesbiana?», le pregunta entonces Jowy. «No, no lo sabía. ¿Por qué todo el mundo alucina tanto con eso? Si ella misma no lo sabía, ¿cómo iba yo a saberlo?». Esta situación es cada vez más frecuente en la vida real. Tras salir con hombres durante un tiempo, incluso bastante tiempo, muchas mujeres deciden iniciar una relación con una persona de su mismo sexo. Pero ¿se saben las razones por las que se pasa de una orientación sexual a otra? Según la psicóloga Sonia Soriano, autora de Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo (Amarú Ed.), «siempre se había creído que la orientación del deseo era estable a lo largo de toda la vida, pero los estudios que ahora se han hecho sobre este tema nos llevan a pensar que en determinados casos la orientación sexual de una persona puede cambiar». Sabemos que ésta se define durante la adolescencia. Sin embargo, en algunas personas se producen cambios de una identidad heterosexual a una homosexual, y viceversa. Aunque es difícil asegurar si estos cambios son reales o se deben a que la persona anteriormente o no se lo había planteado o se había negado su homosexualidad. «Mucha gente se siente atraída por alguien de su mismo sexo, pero tratan de negárselo. Se implican en una relación heterosexual durante años y sólo cuando son adultos, algunos incluso en la vejez, se permiten tener una relación homosexual. Actualmente, esta situación se está dando con más frecuencia entre mujeres que entre hombres», explica Sonia Soriano.

Algo así es lo que le ocurrió a Patricia, publicista de 35 años, que tras un matrimonio que duró cinco, fruto del cual tuvieron dos hijos, dejó a su marido para empezar una relación con una mujer que conoció en el gimnasio. «Cuando tenía 12 años –comenta– me gustaban las chicas, pero a esa edad no sabes muy bien qué te está pasando. Durante mucho tiempo lo oculté y siempre me forzaba a salir con chicos. Sólo quería ser normal, y creía que si me lo proponía llegaría a enamorarme de un hombre». El día que le contó a su marido que era lesbiana se quitó un peso de encima. Intentaron salvar su matrimonio con la ayuda de un psicólogo, aunque finalmente se separaron.

Pero ¿qué ven en ellas que no tienen ellos? Sobre todo, un reflejo de sí mismas, lo que permite conocerse mejor personal y sexualmente. «Creo que es más fácil comunicarse entre mujeres. Con mi novia tengo más cosas en común que con un hombre. Y puede parecer una tontería, pero compartimos un montón de intereses, como compras, ropa o cosméticos. Sexualmente hablando, el cuerpo de una chica es lo más hermoso del mundo. Es mucho más suave, dulce y sensual, y puede haber una conexión mayor. Además, el beso de una mujer no se puede comparar al de un hombre. Todo se vuelve más erótico». Después de esta experiencia, Patricia lo tiene muy claro: «He gozado siempre del sexo con los varones y aprecio mucho a mi ex marido. Pero el sexo con una mujer es maravilloso y no me imagino volviendo con un hombre».

Mientras que para algunas mujeres, como Patricia, su homosexualidad estaba latente, otras nunca se habían cuestionado su orientación sexual con anterioridad y se sintieron atraídas por otra mujer sin pretenderlo. Éste fue el caso de Marta, que trabaja en un despacho de abogados y estuvo casada durante dos años. «Después de la separación, estaba pasando por un mal momento. Intenté refugiarme en mis amigos, y durante unos meses me apuntaba a todos los planes que surgían». Hasta que en una fiesta conoció a su actual novia: «Fue un flechazo, pero creo que no me enamoré de una mujer, sino de un ser humano. Me fascinó desde el momento en que me puse a hablar con ella». Marta nunca se habría imaginado que le iba a ocurrir algo así. «Reconozco que me costó un tiempo asumir que éramos una pareja más, sobre todo porque en mi círculo laboral no está muy bien visto». En cambio, su familia y amigos más cercanos, aunque tardaron un poco en asimilarlo, terminaron por aceptarlo. «Ahora que he superado mis conflictos, me encanta hablar del tema con todo el mundo. Ya no me escondo de nadie y no veo por qué la gente llega a alucinar tanto», dice Marta.

Tras haber vivido numerosos desengaños amorosos con hombres en el pasado, Leticia, contable de 32 años, empezó a interesarse por las chicas «porque quería experimentar algo diferente y tener otro tipo de sensaciones». Eso sí, tiene muy claro que nunca hablará con sus padres acerca de su tendencia homosexual, porque teme su reacción. Según Sonia Soriano, la familia suele ser la última en conocer que uno de sus miembros es homosexual: «En la mayoría de los casos se oculta porque se teme la reacción. La madre, y en especial el padre, aunque posiblemente lo imaginen, prefieran no saberlo de una manera tan rotunda». Para Leticia, «en una sociedad que te impone salir con chicos, casarse y tener hijos, es muy difícil asumir que te atraen las mujeres. Sé que mi familia no lo entendería nunca, y me temo que he optado por la postura más cobarde, pero de esta manera no hago daño a nadie». Después de todo, asegura que es feliz con su pareja y con la vida que lleva actualmente.

También se declara absolutamente encantada con su nueva vida la popular cantante Samantha Fox. Quien fuera un auténtico sex symbol en los 90 y conquistara hombres a diestro y siniestro, se cuestionó su sexualidad a los veintitantos años y se enamoró de su manager, Myra Stratton, a los 33. Ahora, cuatro años después, planea casarse con Myra en una ceremonia gay en Hawai: «Lo único que puedo decir es que estoy completamente enamorada de Myra y quiero pasar el resto de mi vida con ella. Emocionalmente, me ha dado mucho más que cualquier hombre».

Pero ¿volverán las mujeres al lado de los hombres después de un tiempo de haber vivido relaciones homosexuales? El sonado caso que protagonizaron las actrices Anne Heche y Ellen DeGeneres a finales de los 90 puede hacer pensar que sí. La imagen de las actrices llegando de la mano a una recepción con el presidente Clinton dio la vuelta al mundo, y durante tres años fue la pareja de lesbianas más famosa del star system. Sin embargo, Anne, que durante unos años fue novia de Steve Martin, puso fin a la relación en un momento difícil para la pareja. «Habíamos llegado a un punto en que no éramos felices. Juntas, nos habíamos aislado del mundo», explicó la actriz. Un año después, Anne sorprendió a todos con el anuncio de su boda con Laffoon Coleman, padre del hijo que estaba esperando. No obstante, y en contra de lo que ocurrió en este ocasión, la socióloga inglesa Tamsin Wilton es de las que cree que las mujeres no volverán a los hombres, porque están teniendo el mejor sexo de sus vidas. Recientemente, Wilton publicó Unexpected Pleasures: Leaving Heterosexuality for a Lesbian Life, un libro sobre las relaciones lésbicas para el que entrevistó a un gran número de mujeres que, tras haber tenido relaciones heterosexuales, ya no se plantean volver con hombres. La propia autora es un clarísimo ejemplo de que la marcha atrás es difícil. Cuando tenía 36 años, casada y con un hijo, estaba atravesando por un mal momento: «Recuerdo perfectamente el día que Meg entró en mi despacho... En ese momento pensé que tenía que pasar el resto de mi vida con ella». Después de estar siete años juntas, la relación se rompió, pero tiene muy claro que quiere seguir al lado de una mujer: «El sexo con hombres es como la Coca-Cola y el sexo con mujeres es como el champán. Siendo así, ¿por qué habría de querer volver con los hombres?».

  © 2004 GayGuatemala.com Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción total o parcial sin la autorización expresa y por escrito de GayGuatemala