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De
eso no se habla...
Emilia
de León
Tuve una conversación
recientemente con una amiga quien me preguntó:
¿has notado cuáles son las reacciones de los
heterosexuales ante el estado civil
de una mujer hétero?.
A la soltera sin novio
le tienen lástima, y por ello, siempre le
procuran algo de contención y por supuesto,
no pierden la oportunidad de buscarle algún
compañero. A la soltera con novio, le desean
lo mejor en esa relación y están al tanto de
todos los movimientos de la pareja, esperando
los sonidos de la marcha nupcial. A la casada,
sin hijos, la respetan, porque después de
todo es una mujer responsable que ha fundado
un hogar, que seguro pronto, dará sus frutos
y la alientan y la apoyan en sus primeras
decisiones. A la casada con hijos, bueno, esa
tiene un lugar especial, es "Madre"
y por lo tanto, está un escalón más arriba
que las demás. Y así se podría
seguir hablando de la embarazada casada, de la
embarazada soltera, de la madre
soltera, de la viuda, etc., etc.
Los termas de conversación
en los lugares de trabajo rondan alrededor del
estado civil de esas mujeres. ¿A dónde vas a
irte de vacaciones?. Es una de las preguntas más
temidas para la lesbiana inserta en ese medio
laboral hétero. Porque detrás de su
respuesta, llega la arremetida: ¿con quién?.
Y entonces comienza el desfile de personajes.
Cuando conviene es una amiga, cuando no es una
prima y en el mejor de los casos, se dice:
sola. Las mujeres hétero no pasan por este
calvario porque su vida es "pública".
Y solamente las solas deben aclarar que irán
con amigas. Pero hasta las solas han tenido
una relación anterior, que por cierto es
conocida al detalle, y por eso, la respuesta
no hace mella. Pero cuando hace tiempo que
trabajas en el mismo lugar y siempre estás
hablando de tu prima o de tu amiga, todos
saben en realidad de quién hablas, pero si no
te atreves a dar el paso y decirlo tú misma,
entonces poco te queda por hablar.
Carlos chocó el auto,
..., mi marido prefiere hacer la compra por
Internet,..., los chicos están terribles,
..., esta noche salimos con Roberto y quiero
comprar un vestido nuevo..., ah!, espero que
vengan, José hará una barbacoa esta noche, a
no faltar, eh?...
Hey, qué tal tu noche
con ese nuevo chico?..., qué bien te sienta
la vida de casada, ..., tengo una receta
afrodisíaca, los hombres deliran con ella...
Y en medio de todo eso, ¿qué puedes decir tú?.
¿Puedes participar de la conversación
diciendo "mi chica y yo...", no,
porque eso sería salir del closet, y si no
estás preparada para ellos, puede significar
ganarte algunas miradas de desaprobación que
te costará asimilar.¿Entonces?.
Las más hábiles, las
que han desarrollado todo un sistema de
bloqueo, llevan la conversación a terrenos más
neutrales, como la ropa, las joyas, la música...,
aún así, tarde o temprano las hetero se
aburren de hablar de esas banalidades; sobre
todo pudiendo comentar su vida y con eso ganar
el derecho de hablar de la vida de los demás.
Pero, no hay que negarlo, al menos esas
lesbianas verborrágicas pudieron hablar de
algo y no se sintieron tan fuera de la
conversación.
¿Pero qué pasa con las
butch, a las que no les importan las joyas, ni
el corte de cabello, que las tiene sin cuidado
la ropa, que no usan maquillaje y que aún están
en el closet?.
Se transforman en las
calladas, las tímidas, las poco sociables...,
y aunque parezca algo estúpido, su carácter
que puede ser mucho más abierto y sociable, se va
transformando. Tanto silencio impuesto, todos
los días, genera una rutina de
cambio que las transforma poco a poco. Y no sólo
cargan con esa transformación
no deseada, sino que el mote no se lo quitan más
de encima. Ni cuando el tema de conversación
les permite participar.
Y como si esto no
alcanzara, muchas veces, algunas de esas
mujeres hetero que le tocan en suerte
como compañeras, confunden el silencio de la
lesbiana y lo consideran una demostración de
superioridad. Piensan que la chica en cuestión
es una intelectual que no está para
superficialidades y que lo demuestra no
participando de las conversaciones. Y sin
embargo, cuántas veces coinciden los temas,
casi como en espejo, y tienen que callar para
no ponerse en evidencia. Cuántas veces las
hetero están hablando de su aniversario de
bodas y está próximo el de la lesbiana
presente. Pero tiene
que asistir a la planificación del festejo de
la hetero con la boca cocida, sin
poder demostrar lo feliz que ella también se
siente por estar cumpliendo un año más en
pareja con la mujer que ama.
Y esto, queridas amigas,
no es una Revolución a favor del Comming Out.
Que la primera lectura no sea, "todas al
outing", como si fuera la solución,
porque eso requiere de una gran convicción
interior, si no, en lugar de liberación se
convierte en destrucción.
Es simplemente compartir
inquietudes y decir: No estás sola. No eres
la
única que pasa por
esto.
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