Ángel*
siempre se escudó detrás de la barba
abundante, el porte presentable, su
dedicación al “trabajo rudo” y el
cortejo de chicas, pero en el fondo
sabía que lo hacía contra su voluntad,
para “no hacer quedar mal” a su familia,
ser excluido del “grupo” o, peor aún,
convertirse en el objeto de los chismes,
las burlas y los descréditos.
“Si mi
familia se entera, me mata”, repite al
recordar que hace poco más de cuatro
años se marchó de la casa de sus padres,
en su natal Chiché, en Chichicastenango,
Quiché, hacia la capital con la excusa
de buscar empleo, mismo que le ha
costado encontrar y a través del cual
envía esporádicamente algún dinero.
Lo que
sus padres no saben es que el verdadero
motivo de su independización fue
librarse de la careta que durante más de
10 años llevó puesta: la negación de su
identidad sexual. A Ángel, en realidad,
le hubiera gustado andar afeitado, andar
con otros chicos (y no chicas) y
desarrollar otras habilidades: era
homosexual.
Como
Ángel, un joven maya-k´iche´, cada vez
son más las personas indígenas que
buscan liberarse de las ataduras de la
heterosexualidad, para reivindicar su
verdadera identidad en el marco de la
diversidad sexual (homosexuales,
lesbianas, bisexuales, transexuales,
entre otros), que se estima representan
un 10% de la población.
Contra el tabú y el
fundamentalismo
Si bien en Guatemala la homosexualidad,
el lesbianismo y las otras identidades
sexuales no son explícitamente ilegales,
los activistas de la diversidad sexual,
señalan que las raíces machistas de la
sociedad, el fundamentalismo religioso y
la imposición de la heterosexualidad
como norma (“lo normal”), favorecen la
discriminación, exclusión, racismo;
violencia, represión y otras actitudes
homofóbicas y misóginas en su contra.
“La
sexualidad en general de por sí es un
tema tabú, sin embargo, su abordaje
desde los pueblos indígenas es aún más
cerrado”, dice Claudia Acevedo,
coordinadora general del Colectivo
Lesbianas Liberadas (Lesbiradas);
“sabemos que en los pueblos indígenas
milenarios ha habido prácticas de
orientaciones sexuales diversas, pero la
colonización, el fundamentalismo y el
patriarcado, implican esconder muchas
realidades”, agrega.
No
obstante las limitaciones, en el país
cada vez más jóvenes indígenas “salen
del clóset” y se suman a la
reivindicación de su identidad sexual
desde la diversidad cultural.
“Es un
reto aún mayor, pues no sólo supone
luchar contra la discriminación étnica y
por la orientación sexual, sino a lo
interno de nuestras sociedades
indígenas”, refiere Widni Siclali
Moreno, joven gay k´iche´ de
Quetzaltenango.
Es que
según Acevedo, a pesar de que en el
fondo, el movimiento social indigenista
o mayanista actual reconoce la
existencia de la diversidad sexual a lo
interno de sus diferentes pueblos, en el
marco de la recuperación de la
Cosmovisión Maya , las reivindicaciones
de sus derechos colectivos e
individuales, y de libre
autodeterminación, no se aborda la
temática de la sexualidad y la
diversidad en ésta.
De
hecho, la socióloga maya Emma Delfina
Chirix, en su ensayo “Tratamiento de la
sexualidad indígena”, expone que “en
Guatemala no se ha realizado ninguna
investigación académica sobre el tema,
en cambio, los trabajos empíricos
escritos al respecto, se han orientado
sólo a la reproducción y control de
enfermedades, desde una visión
naturalista o biologicista, con tintes
colonialistas y con política antinatal”.
La necesaria prevención contra
el VIH
La suma de indígenas en los
movimientos en pro de la diversidad
sexual, pasa por la necesidad de la
prevención y erradicación de las
enfermedades infecto contagiosas de
transmisión sexual, particularmente el
Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH),
que en gran medida afecta a
homosexuales.
Sergio
Vásquez, coordinador ejecutivo de la
Asociación Gente Positiva, señala que
aunque existen esfuerzos encaminados
hacia la visibilización de la diversidad
sexual dentro de la multiculturalidad,
en Guatemala aún se enfrenta un
importante desafío en esta línea: “que
las personas indígenas se identifiquen
en la diversidad sexual y más aún, como
portadoras del VIH, cuando lo son”.
Fuente: dca.gob.gt