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Derechos de nuestra
comunidad
¿Hacia dónde vamos?
por
Claudia Y. Cabrera-Lara,
Agosto
14, 2007
Es realmente triste enterarse de la terrible
situación por la cual atraviesa mi amada
Guatemala en asuntos de derechos humanos. El
foro presidencial “Gobernemos Guatemala en el
temor de Dios” llevado a cabo el pasado martes
24 de julio en un Hotel de la ciudad de
Guatemala, no es más que un continuismo del
nefasto papel que la religión ha desarrollado a
lo largo de la historia de la humanidad tanto en
territorio nacional, como alrededor del mundo.
El fin de tales acciones es siempre el mismo:
perpetuar el paradigma impositivo de las esferas
de poder en todos sus estratos posibles,
incluyendo por supuesto, el poder del dios
dinero. Con el afán de lograr dichos fines
puramente egoístas y mezquinos, no les importa
pasar por encima de los derechos y las vidas de
los sectores más vulnerables de la población a
la cual oprimen inmisericordemente. ¿Hasta
cuando la iglesia continuará interviniendo y
pisoteando los derechos humanos de las personas
Gay, Lesbianas Bisexuales y Transgénero (LGBT)?
¡Ya basta de fomentar el odio e hipocresías!
La posición actual de las iglesias que se hacen
llamar “cristianas” es semejante a la
sostenida por la iglesia católica en tiempos de
la “santa inquisición”. El mayor
señor feudal de aquellos tiempos era la iglesia
y por ende, ostentaban el poder en toda la
extensión de la palabra. No escatimaban ningún
esfuerzo con el fin de mantener el esquema y de
esa cuenta, cometieron abusos, barbaridades,
asesinatos y cuanto atropello pudieron para
generar el terror y de esa manera, subyugar a
quienes oprimían. Cualquier excusa, dispensación
o perdón que se otorgue, es incapaz de borrar de
la historia las atrocidades cometidas. La
iglesia evangélica no escapa de tales
señalamientos, puesto que sus orígenes provienen
precisamente de la iglesia católica. Si bien es
cierto y al principio la religión protestante
que se llamó después evangélica, fue creada como
un movimiento político antagónico al feudalismo,
aún conserva muy de cerca las características de
su raíces, que es a saber, el catolicismo.
La iglesia se empeña en señalar y acusar a las
personas LGBT con apelativos tales como
pecadores, inmorales, libertinos, etc. Pero vale
la pena revisar algunos de esos calificativos.
¿Con qué autoridad los religiosos se atreven a
señalarnos como pecadores? ¿Se toman ustedes
atributos que supuestamente solo le pertenecen
al dios que predican? Una vez más, a mi mente
llegan las estampas que registraron en la
historia los inquisidores: acusadores, jueces y
verdugos. —Sí, es común escuchar decir a un “cristiano(a)”
que “ese por ser x o y, va derechito al
infierno” que es igual a ser acusador, juez y
verdugo al mismo tiempo. “¿Y
por qué miras la paja que está en el ojo de tu
hermano, y no echas de ver la viga que está en
tu propio ojo?” (Mateo 7:2) “¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!,
que cerráis ante los hombres el reino de los
cielos, y ni vosotros entráis ni dejáis que
nadie entre” (Mateo 23:13-14)
Y ¿qué de la inmoralidad? ¿Acaso no es inmoral
apropiarse de las ganancias obtenidas en base al
temor y el engaño que infunden en sus
congregaciones? ¿No son de dominio público los
pleitos entre iglesias por miembros,
propiedades, etc.? Por otro lado, proliferan las
historias de los pastores que a pesar de tener
una “familia”, toman ventaja de su posición y se
aprovechan sexualmente de sus feligresas (o
feligreses en algunos casos). Personalmente,
conocí la historia de un amigo que fue muy
devoto pero tuvo la desgracia de encontrar al
pastor con su esposa en pleno acto sexual. Por
supuesto, hay muchas historias similares que
nunca llegan a ser de conocimiento público. ¿Es
esa a la moralidad a la que ustedes se refieren
y de la cual hacen tanto alarde? “¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, que
sois como sepulcros blanqueados, muy bellos al
exterior, pero llenos por dentro de huesos de
muertos y de toda suerte de impurezas. Del mismo
modo vosotros, que aparecéis a la vista de la
gente como personas rectas, mientras que por
dentro estáis llenos de hipocresía y maldad.”
(Mateo 23:25,27)
Ahora y en cuanto a libertinaje, también habría
que plantear el hecho de que, sí se nos niega el
derecho fundamental del matrimonio y de una
familia, ¿será que quienes se oponen a
reconocernos ese derecho, son quienes en
realidad están propiciando dicha situación? Es
decir, si la unión de una pareja no es
reconocida en ninguna parte y por el contrario,
se nos bombardea incansablemente con mensajes
negativos, señalando siempre la fragilidad y
nulidad de nuestras relaciones, ¿no creen
ustedes que eso complica todavía más el tratar
de mantener una pareja estable? Señores,
ustedes están minando el terreno de las
relaciones entre parejas del mismo sexo. También
cabe mencionar que dentro de vuestras
congregaciones existen muchísimos que
solapadamente practican el “libertinaje”.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos
hipócritas!, que limpiáis escrupulosamente el
vaso y el plato por fuera, pero dejáis que por
dentro estén llenos de rapiña y libertinaje.”
(Mateo 23:25)
A voz en cuello se dice que “proteger” el
matrimonio entre un hombre y una mujer es la
única forma de conservar “la familia” y que a
una pareja del mismo sexo no debe permitírsele
adoptar niños. ¡Por favor! ¿Cuál es el índice de
divorcios en los matrimonios entre un hombre y
una mujer? ¿Acaso no ha sido precisamente “un
hombre y una mujer” los que han traído a este
mundo a tanto niño desamparado que sufre las
inclemencias de la calle? Y, ¿qué de los niños
que sufren por la ruptura del matrimonio de sus
padres? Y la iglesia ¿hace algo por esos pobres
niños?
A boca llena se empeñan en proclamar que
“defienden el derecho a la vida”. Sin embargo,
promueven el odio y la intolerancia a través de
sus prédicas que rayan o encajan en el
fanatismo. El efecto que causan esos mensajes es
plausible cuando nos percatamos de la manera
violenta en que persona inocentes, son
horriblemente asesinadas por el simple hecho de
ser gay, lesbiana o transgénero. En otros casos
que aunque no son fatales, tampoco dejan de ser
hechos de violencia, somos objeto de insultos,
maltrato físico y psicológico y todo tipo de
vejaciones. ¿Es ese el “amor” del dios que
predican? —¡Vaya dios el que ustedes predican!
Me encuentro en el exilio precisamente porque mi
vida estuvo en peligro muchas veces en mi país
de origen, mi Guatemala querida. En por lo menos
dos oportunidades, estuve muy cerca de que me
mataran por el simple hecho de ser quien soy:
una mujer transgénero. De esa cuenta tuve que
abandonar mi casa, familia y la tierra que me
vio nacer en un intento de supervivencia. ¿Es
eso lo que significa Gobernemos Guatemala en el
temor de Dios?
Considero que el hecho de ser gay, lesbiana,
bisexual o transgénero, no es cuestión de
escoger, sino de ser, de nacer así. Si en algún
momento podemos escoger, más bien se trata de
escoger ser honesta(o) consigo misma(o) y con el
mundo que nos rodea. Es una situación semejante
al color de piel con que nací, el color del
cabello o de los ojos ¿puede culparse a alguien
por los atributos con los que nació?
Desde mi punto de vista, las iglesias llevan a
cabo actos de terrorismo muy similares a los que
acaparan los titulares en las noticias. Quizá la
única diferencia, es la escala en que la
ejercen. Se sirven del terror que sutilmente
infunden en la población para poder subsistir:
sus prácticas están basadas en inducir fobias
entre sus creyentes. Incluso, fomentan fobias
ante cualquier persona que tan solo se atreva a
pensar diferente a los postulados de sus dogmas
o, a cuestionar sus doctrinas. De esa forma, los
esbirros que afligen a personas LGBT, creen que
con ello, están sirviendo a Dios y haciéndole un
favor a la humanidad. Al igual que en el pasado,
a muchos inocentes les han sido arrebatadas sus
vidas, bienestar, aspiraciones y esperanzas “en
el nombre de Dios”. Otra vez ¿es ese el amor del
dios que ustedes predican?
¡Desafortunadamente, eso parece!
Señores, la misma Biblia habla del rey David
como un rey excepcional de cuyo linaje nación
años más tarde Jesucristo. También describe la
relación homosexual entre David y Jonatán.
Cuando la Biblia dice 2 Samuel 1.26 “Cómo sufro
por ti Jonatán, dijo David, tu amor fue para mí
más delicioso que el amor de las mujeres”, no se
necesita ser un erudito para entender lo escrito
al pie de la letra y no es necesario
interpretarlo.
En primer lugar y antes que la orientación
sexual ó la identidad género, las personas de la
comunidad LGBT SOMOS SERES HUMANOS. Somos
capaces de amar y respetar; por nuestras venas
corre sangre y sentimos, sufrimos y lloramos
como cualquier otro ser humano.
Existen muchas causas nobles de las cuales
pudieran ocuparse tales como la salud,
alfabetización y muchos otros servicios básicos
que tanto hacen falta no solamente en áreas
urbanas, sino en el interior de la república.
Por favor, ya es tiempo de recapacitar y a
cambio de seguir afligiendo a personas
inocentes, se comprometan a tratar de reparar
los estragos que ustedes están causando directa
o indirectamente a la población que flagelan. Ya
basta de predicar el odio y de sembrar el
terror, sería de más provecho que predicaran y
practicaran el amor.
Claudia Y. Cabrera-Lara
claudiaycl@yahoo.com
Como mujer transgénero que soy, no estoy
pidiendo nada que no me corresponda; demando
mi derecho a vivir como un ser humano.
Claudia Cabrera/2003
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