Manifiesta:
Que lamentamos profundamente y
expresamos nuestra indignación ante la manera
fanática e impune con que los señores
candidatos a la Presidencia se refieren a
nosotros y nosotras,
Que resulta preocupante la
ignorancia e irresponsabilidad por los
comentarios vertidos, pues estos, además de
atentar contra los Hombres y mujeres (Gays,
lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales)
que integramos la Diversidad Sexual, violentando
nuestra dignidad humana y nuestro derecho a la
igualdad ante la ley; atenta contra el Estado de
Derecho deslegitimizando nuestra calidad
ciudadana e incitando al odio hacia poblaciones
específicas. Es lamentable que en pleno siglo
XXI, y a pesar de los evidentes avances en
materia de Derechos civiles y ciudadanía en
otras partes del mundo, “nuestros líderes”
persistan en posturas retrógradas, sexistas,
intolerantes, fanáticas y limitadas ante el ser
humano.
Que el concepto moderno de estado
se fundamenta en la capacidad de este para
catalizar y articular las visiones de sus
integrantes en torno al bien colectivo, en
igualdad de oportunidades y equidad para
solventar las necesidades de todas y todos,
lejos de todo fundamentalismo político o
religioso. Es alarmante que los candidatos,
antepongan y literalicen preceptos religiosos,
sobre los cimientos del Estado Guatemalteco y
comprometan la formulación e implementación de
políticas públicas integrales e incluyentes. El
atentar contra el principio de laicidad del
Estado de Guatemala, además de fomentar la
violencia y la intolerancia, atenta contra los
Acuerdos de Paz y fragmentan, aún más, el tejido
social y la construcción del concepto de Nación.
¿Por qué para los candidatos, el
ser de una orientación o identidad no
heterosexual automáticamente nos degrada a
ciudadanas y ciudadanos de segunda categoría?
¿El ser candidato a presidente da calidad para
deslegitimar y agredir a quienes desde nuestra
condición de seres humanos y ciudadanos
guatemaltecos, poseemos igual dignidad y
derechos, según lo estipula la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y la
Constitución Política de la República de
Guatemala, constituyéndose en un acto
discriminatorio según lo estipulado en el
artículo 202 bis del Código Penal Guatemalteco,
por lo cual nos reservamos el derecho de
establecer las demandas legales respectivas.
¿Hasta cuando los candidatos y
las autoridades madurarán la postura del estado
frente a la iglesia y asumirán de una vez por
todas, la independencia del primero?
Como homosexuales, lesbianas,
bisexuales, transgéneros e intersexuales
demandamos del Estado de Guatemala el compromiso
por la implementación de políticas públicas
pertinentes y adecuadas a las necesidades de la
población, pues antes de valorar nuestra
identidad sexual debemos ser valorados como
ciudadanos y ciudadanas y sujetos de todo
Derecho.
Al pueblo de Guatemala
manifestamos
Nuestra postura, la cual aspira a
cuestiones fundamentales, como el derecho a la
salud, el derecho a la educación, el derecho a
el trabajo justo, pero especialmente el derechos
a tener derechos, más que el matrimonio entre
parejas del mismo sexo o la adopción.
Lamentablemente la incapacidad y miopía de
nuestros gobernantes y postulantes a la
presidencia, nos obliga a encarar retos más
inmediatos como la inseguridad, la violencia
común, la pobreza, la discriminación, el
impacto de la epidemia de VIH y ahora la
violencia política por parte de los candidatos.
Hacemos un llamado al pueblo de Guatemala y
especialmente a la comunidad de la Diversidad
Sexual de Guatemala para que razone su voto y no
apoye a candidatos retrógrados e incompetentes,
los cuales con esta acción discriminatoria, solo
demuestran la intolerancia y la falta de visión
que seguramente se verá reflejada en su
desempeño como funcionarios.
Guatemala, Julio de 2007.

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