“Ahora depende
del resto de los
países de
América Latina
de seguir su
ejemplo” (de
Argentina),
señaló Louise
Finer, de AI,
según un
comunicado de la
organización
difundido en
Buenos Aires, al
saludar la
aprobación del
matrimonio entre
personas del
mismo sexo
votado por el
Senado argentino
el jueves
pasado.
Finer sostuvo
que se trata “de
un paso
histórico hacia
la igualdad de
derechos de
lesbianas, gays,
bisexuales y
personas
transgénero”.
La nueva
legislación
contempla
reformar el
Código Civil
cambiando la
fórmula de
“marido y mujer”
por el término
“contrayentes” y
prevé igualar
los derechos de
las parejas
homosexuales con
las
heterosexuales,
incluyendo los
derechos de
adopción,
herencia y
beneficios
sociales.
Argentina se
convirtió así en
el primer país
de América
Latina en
autorizar el
matrimonio gay a
nivel nacional y
el décimo en el
mundo después de
Holanda,
Bélgica, España,
Canadá,
Sudáfrica,
Noruega, Suecia,
Portugal e
Islandia.
En América
Latina
únicamente se
reconocían hasta
ahora uniones
civiles (que dan
derechos más o
menos ampliados)
entre personas
del mismo sexo
en dos países,
Uruguay y
Colombia, y la
boda gay en
Ciudad de
México.
La norma
aprobada por el
Congreso será
promulgada el
miércoles
próximo por la
presidenta
Cristina
Kirchner en una
ceremonia en la
Casa Rosada
(sede del
gobierno) con la
asistencia de
dirigentes de
organizaciones
gays.
AFP